El Davocito y el oprobio
El TGR ya no sólo se "prueba las pilchas" del tango que deja el kirchnerismo. Peor: usa las pilchas.
El TGR ya no sólo se "prueba las pilchas" del tango que deja el kirchnerismo. Peor: usa las pilchas.
El bipartidismo fragmentario continúa inalterable. El macrismo abduce a los radicales. El kirchnerismo neutraliza a los peronistas.
"El Porteñito es tuyo", le decía Kirchner a Lázaro. "Vos lo trajiste, ocupate vos".
Consumido ya un sexto del mandato, el TGR se desgasta en alarmantes chambonadas. Derivaciones casi adolescentes de la mala praxis.
El propósito noble del humanitarismo facilita el ejercicio del robo.
"Marcos Peña es nuestro John Kennedy", confirma la Garganta eufórica.
Entre el reconocimiento internacional que reconforta o la reacción social (que estratégicamente se prolonga).
Intentar apresar a la señora Hebe, peor que una atrocidad, es un error. La pifiada política que deriva en atropello
Aparte de la vertiente de las masas agrarias, Mauricio aguarda, a través del "blanqueo", la entrada de maravedíes.
Basta con tres burlerías de la escudería de Tinelli para que tambalee el frágil edificio del Tercer Gobierno Radical.
¿Sabían, acaso, lo que sistemáticamente se robaba? ¿Participaron de la fiesta del despojo? ¿Lograron zafar?
Pese a los esfuerzos de Stanley, la contención deriva en una aventura imposible. No alcanza. Amenaza con desbordarse.
Alude a la fascinación cultural, casi enfermiza, por formular declaraciones instrumentales en TN, el canal de cable del Grupo Clarín.
Los derechos humanos le sirvieron, al kirchnerismo, de formidable caparazón para corromperse en paz. Piedra libre.