El Círculo Rojo le pica el boleto al Fenómeno Milei
“Hay que inventar otro. Este loco no puede reelegir”.
“Hay que inventar otro. Este loco no puede reelegir”.
El hartazgo del gabinete coincide con el hastío de la sociedad. Por el mantenimiento compulsivo en su cargo del Descuidista
Toto se empecina en transmitir confianza. Súplica a las vírgenes que tienen cerca para que la pongan. Estampitas o medallas.
El delirio anticipatorio instala el temor de la contundente derrota de noviembre que corresponde a una explícita derrota de Milei.
Los ultraliberales se masacran entre ellos a tuits limpios. Se trata de otra copia infiel de las internas peronistas.
El desmoronamiento del tercer Premier es políticamente perjudicial para la gloria de Los Milei.
Lo que está en juego es el poder. No abunda espacio para que Milei se cargue la utopía de reelección.
Axel y Uñac están lanzados mientras Sergio, El Profesional, aguarda. Tiene la llave de la reelección indefinida para los minigobernadores.
Como fuma debajo del agua, el Tertuliano se dispone obstinadamente a eliminar las PASO.
Para la presidencia, el peronismo prepara algo más gravitante que una fórmula. Una alternativa.
El “mejor gobierno de la historia” se instala en la plenitud de la incertidumbre. El final está espantosamente abierto.
A medida que la pared de yeso libertario se deteriora, la gestión paradisiaca marcha hacia la deriva.
El Tertuliano deja su huella en la ingratitud barata de la función pública. Una lástima que asome la próxima tobillera.
La pedante ostentación de agresivo occidentalismo categórico tampoco es pasablemente barata.