Derecha módica o peronismo resignificado
Lo que está en juego es el poder. No abunda espacio para que Milei se cargue la utopía de reelección.
Lo que está en juego es el poder. No abunda espacio para que Milei se cargue la utopía de reelección.
Axel y Uñac están lanzados mientras Sergio, El Profesional, aguarda. Tiene la llave de la reelección indefinida para los minigobernadores.
Como fuma debajo del agua, el Tertuliano se dispone obstinadamente a eliminar las PASO.
Para la presidencia, el peronismo prepara algo más gravitante que una fórmula. Una alternativa.
El “mejor gobierno de la historia” se instala en la plenitud de la incertidumbre. El final está espantosamente abierto.
A medida que la pared de yeso libertario se deteriora, la gestión paradisiaca marcha hacia la deriva.
El Tertuliano deja su huella en la ingratitud barata de la función pública. Una lástima que asome la próxima tobillera.
La pedante ostentación de agresivo occidentalismo categórico tampoco es pasablemente barata.
Cuesta asumir sociológicamente al Fenómeno Milei como la penúltima patología del peronismo contemporáneo.
Cúneo en realidad se raja con el encargo presidencial de estudiar la manera de entrarle judicialmente al conductor de AFA.
Contemplarlos aplaudir al Panelista con energía desbordante producía, en efecto, cierta tristeza estética.
La Piba todavía es directamente insoportable para el sindicalismo.
Por la acumulación de causas los hermanitos ingresaron en el sendero oblicuo que conduce hacia la tobillera.
El ensayo de alternativa real al monólogo del Fenómeno Solitario es, otra vez, el peronismo.