BERNI y MILANI, pilares del progresismo
"Los ministros no van a obstaculizar sus tareas", les dijo La Doctora, separadamente.
"Los ministros no van a obstaculizar sus tareas", les dijo La Doctora, separadamente.
Persiste entre los ruralistas, la “gente de campo”, “chacareros confundidos con oligarcas”, un contagioso sentimiento de humillación.
Mientras tanto, la civilización kirchner-cristinista paulatinamente se extingue.
¿Aportó el general Milani, en su expreso colaboracionismo, la suficiente información al CELS, para purificarse?
A los efectos de intensificar la agonía largamente anunciada del kirchner-cristinismo.
“Vos no querés acordar, lo que querés es romper”, le dijo Mauricio Macri, El Niño Cincuentón, a Francisco De Narváez,
“LAN no piensa en irse de Argentina, la instrucción de Santiago es arreglar, como sea”, confirma la Garganta.
Avanzan. No los detiene ni la realidad. Avanzan aunque parezcan situarse al borde del abismo. Aguantan y siguen.
La epidemia de decencia, desatada desde el Norte, se dirige nomás hacia el Sur.
La sociedad padece un corte transversal. El cotejo tácito entre los que ponen y los que sacan.
Después de todo el trotskismo es un fenómeno más literario que revolucionario.
Minoritaria y vengativa, la izquierda vuelve a imponer, a la sociedad rehén, sus códigos.
La plácida versión de la historia,
“El radicalismo se terminó, como partido, cuando comenzó a peronizarse”, confirma el especialista. Un radical NYC, de apellido fundacional.
Peronismo de Estado contra Peronismo de La Resistencia.