Juntos es para radicales débiles
Macri admiraba a Carlos Menem, no a Raúl Alfonsín.
Macri admiraba a Carlos Menem, no a Raúl Alfonsín.
Es en 2021, en Buenos Aires, donde probablemente se decida la presidencia en 2023.
Lo que destruye a cualquier ser vulgar, a la Celebridad le resbala. O se le perdona.
Tanto la Bolivia de Macri como la Croacia de Menem comparten el mismo "cazador oculto". Estados Unidos como protagonista fantasmal.
El Correo y Hotesur presentan el idéntico riesgo de barrotes.
Entre dos opciones. Confronta El Trozo de Nada (Frente de Todos) y la Insustancialidad Políticamente Organizada (Juntos por el Cambio).
Pese al ninguneo, los radicales vuelven a ser adictos a la esperanza. Creen que lanzaron la carta superadora.
El Frate Vasco debe habituarse al sabor amargo de la ingratitud.
Neoliberales y populistas se encuentran unificados por el destino común. América Latina, fatalmente resignada al mito del eterno retorno.
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Al fin y al cabo, presidente puede ser cualquiera. Es joda.
Macri aspira también a reinsertarse y jugar el Segundo Tiempo como presidente.
Carrió, La Blanqueadora, se destacaba como un potente sostén moral del “pepinismo” naciente.