
Las papas, el peronismo y el fuego
El denigrado peronismo resurge sin remedio. Los pirómanos deben transformarse con celeridad en bomberos voluntarios.
El denigrado peronismo resurge sin remedio. Los pirómanos deben transformarse con celeridad en bomberos voluntarios.
Al descascararse Macri como el yeso, los peronistas de la pituitaria adiestrada ya huelen a cala. Hora de animarse.
El Partido Justicialista es la marca que adquiere importancia como instrumento electoral.
El peronismo que puede volver es el que le brinda garantías a la industria, a los inversores reales, nada imaginarios.
“Basta con decir que se es peronista y automáticamente ya se lo es”. Tesis innovadora del pensador Ramón Puerta.
El largo plazo, en Argentina, se agota en octubre. Más allá es la posteridad.
Las franquicias del peronismo se encuentran alborotadas.
El peronismo perdonable colabora con la elaboración prolija del flamante endeudamiento que le va a explotar al sucesor.
¿Sabían, acaso, lo que sistemáticamente se robaba? ¿Participaron de la fiesta del despojo? ¿Lograron zafar?
Peronistas sin vértebras que se sienten desorientados afuera del poder que debiera pertenecerles por derecho natural.
Macri y Massa tal vez creen, para atribuirse un ropaje épico, que "van a Davos a buscar inversiones".
Aníbal fue derrotado y hoy es Scioli el general Quiroga que va "al muere". Al sacrificio. Entregado a Macri.
Conquistar el poder, y conservarlo, se impone como el atributo principal.
Para el primer tramo del ciclo que se avecina, la administración arrastra la idea del regreso hacia "el orden natural".