
El poliedro de Macri
Entre el reconocimiento internacional que reconforta o la reacción social (que estratégicamente se prolonga).
Entre el reconocimiento internacional que reconforta o la reacción social (que estratégicamente se prolonga).
Intentar apresar a la señora Hebe, peor que una atrocidad, es un error. La pifiada política que deriva en atropello
Aparte de la vertiente de las masas agrarias, Mauricio aguarda, a través del "blanqueo", la entrada de maravedíes.
Basta con tres burlerías de la escudería de Tinelli para que tambalee el frágil edificio del Tercer Gobierno Radical.
¿Sabían, acaso, lo que sistemáticamente se robaba? ¿Participaron de la fiesta del despojo? ¿Lograron zafar?
En los respectivos extremos, suelen desgastarse la derecha impotente y la izquierda marginal.
Pese a los esfuerzos de Stanley, la contención deriva en una aventura imposible. No alcanza. Amenaza con desbordarse.
Hay Macri, apenas, para un primer mandato. Aunque logre acomodar, por su buena estrella, el gobierno.
Alude a la fascinación cultural, casi enfermiza, por formular declaraciones instrumentales en TN, el canal de cable del Grupo Clarín.
Los derechos humanos le sirvieron, al kirchnerismo, de formidable caparazón para corromperse en paz. Piedra libre.
Y los colegas comunicadores, que también sabían, debían colaborar, en la práctica, desde el silencio.
La confusión semejante representa, a través de la ruptura, un paradójico motivo de ilusión. Para los peronistas.
Hasta septiembre, Argentina está en campaña internacional por Malcorra.
Entre Carrió y el Grupo Clarín transformaron a Mauricio en el prisionero del triunfo.