Efecto Manes tonifica a la UCR y perturba a PRO
Pese al ninguneo, los radicales vuelven a ser adictos a la esperanza. Creen que lanzaron la carta superadora.
Pese al ninguneo, los radicales vuelven a ser adictos a la esperanza. Creen que lanzaron la carta superadora.
Al fin y al cabo, presidente puede ser cualquiera. Es joda.
14 meses después de haberse estrellado, El Ángel planta la consigna peronista.
Tragarse a los gorilas culturales, para recalar en Macri. O tragarse a La (Agencia de Colocaciones) Cámpora.
Carrió, ya casi exterminada por el Ángel se queda afuera del pentágono. Para asustar, amaga con ser gobernadora.
El gobierno de Alberto rescata del naufragio a los que acaban de estrellarse.
Un conjunto de tomas, de cepos, decretos y manotazos signan un gobierno descontrolado que puede estrellarse.
Uno de los dos expresidentes tiene que caer. En cana. La epopeya del poder conduce al riesgo de cárcel.
Desde la no política, Macri instala, otra vez, su recurso para hacer política.
Circulación escandalosa de listas de espiados. La banalidad agregada del “espionaje a los propios”.
La prioridad consiste en salvar vidas. Acto reconocido de grandeza. La economía, después de todo, ya es una causa perdida.
Kirchner fue contra don Franco, hasta expropiarlo, porque lo creía la fuente financista de Mauricio. La base doctrinaria.
Despreciados, ambos, como valorados por la mitad de la sociedad que mantienen, juntos, de rehén.
Gracias a Baruj Spinoza, el consultor sefaradí que desplazó a Durán Barba, El Equeco.