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Una Isabelita menos modesta

Mientras los peronistas callan y esperan, los periodistas del frepasismo tardío la traducen y defienden.

Carolina Mantegari - 1 de octubre 2012

Consultora Oxímoron

Una Isabelita menos modestasobre Informe Oximoron,
Redacción final Carolina Mantegari,
para JorgeAsísDigital

«Atributos de La Causante: buen manejo del centro del escenario. Solvente articulación oral. Carisma que atrae pero simultáneamente puede repeler… Cuadro de vulnerabilidades: ante el menor cuestionamiento, La Causante se desborda… se desarma… Emerge lo peor de sí… Extrae los aspectos más negativos de sus enemigos». (Fragmento del parte de inteligencia, de procedencia anónima)

El parte explica la reacción natural de cierta mujer relativamente cultivada. En amable comida social:
«La odio pero por lo que provoca en mí».
La reflexión es «arltiana». Evoca al «invertido» aquel de «El juguete rabioso», la mejor novela de Roberto Arlt. De cuando le dice a Silvio Astier:
«Te odio por lo que sabés de mí».
«Provocar», aquí, en materia de odio, suple al «saber».

Explica, también, que los abnegados columnistas del oficialismo deban salir, precipitadamente, «cuando se desborda», a traducirla.
Traducir, aquí, implica defender.

Son los apoyos intelectualmente forzados de los periodistas que adscriben, en general, al frepasismo tardío que impregna la administración.
Entendido -el frepasismo tardío- como un conjunto considerablemente copador de elementos «no peronistas». Que se cuidan para no quedar, en la estampita, estampillados como antiperonistas.
Una pasión -el antiperonismo- que se obstinan en simular.

A esta altura de la súbita declinación, el cristinismo -si aun se lo puede llamar así- no puede descuidar un bastión electoral de la jerarquía de La Matanza. Ni siquiera alterarlo con sutilezas. Ni frases frívolas, que derivan de «cuestionamientos que desarman».
Una Isabelita menos modestaLa Matanza representa la base simbólica de la clientela que permanece escriturada.
Es el segmento que debe mantenerse -para Consultora Oximoron- invariablemente adentro.
Por tratarse del pulmón fundamental de Buenos Aires (la provincia inviable). Clave tutelar del extorsivo 54 por ciento. Número que sirve para consolidar los arrebatos. Las imposturas y aprietes.

Adversidades territoriales

En el Artificio de la Capital -territorio definitivamente adverso que controla Mauricio Macri, El Niño Cincuentón-, se lo corre, al cristinismo, por derecha.
A pesar, aquí, de las alucinaciones del propio macricaputismo. Espacio que prefiere desterrar los posicionamientos anticuados. Para refugiarse, acaso, en la ideología del yoga.

Una Isabelita menos modestaPero se le incorpora también Santa Fe en la adversidad territorial. Se los corre, aquí, por izquierda.
Aunque sean los socialistas de Hermes Binner, El John Wayne de El Hombre Quieto, que se encuentra acosado, a su vez, por el macricaputista Miguel Del Sel, El Actor Contratado. Ahora para ganar, y no sólo para hacer un buen papel. Como en 2011. Cuando Horacito, en pleno apagón, se precipitaba para reconocer el triunfo de Bonfatti, El Pelado de la Gauche.
Y también se anota Córdoba, siempre inquietante y a la vanguardia. A través de De la Sota, El Cordobés Profesional. Aquí se los corre desde la coacción emocional del peronismo. La circunstancia convive con el riesgo asumido de extenderse. Hasta, acaso, Santa Cruz. Donde Peralta, El Campera, los enloquece. Y les muestra que no es ningún gobernante rápidamente descartable. Ningún Acevedo. Y menos un Sancho, El Pavo.
Se le agrega Mendoza a la lista de adversidad territorial. Aquí es el radicalismo que los corre, pero desde la moral. Y sobre todo desde la culpa. A través de Cobos, El Cleto No Positivo.
Los padeció durante tres años y hoy Cleto asiste, merced al efecto comparativo con Boudou, El Descuidista, a la impresionante recuperación.

Colchón del conurbano

Con el panorama geográficamente desalentador, al cristinismo no le queda otra alternativa que recostarse sobre el colchón multiplicado del conurbano bonaerense.
Debe cuidar que Scioli, el Líder de la Línea Aire y Sol que les marca la cancha, no se les resfríe.
Al desmoronarse pesadamente el deseo-objetivo de continuidad, los cristinistas tienen que resignarse a ser Scioli-dependientes. Sobre todo después del descenso humillante de Amado Boudou.
También deben cuidarlo a Massa, La Rata del Tigre. Que no le falte nada. Ni ánimo, ni aspirinas, ni plata.
Aunque La Rata del Tigre ya sepa mantenerse solo y se encuentre en medio de la rotonda, capitalizado por las encuestas y con tantos caminos que se le abren.
Massa tiene que elegir el camino. Por ahora se obstina en la vuelta circular de la rotonda.

Una Isabelita menos modestaEl único que se les emancipó, hasta hoy, es Cariglino, de La Compañía de Jesús.
A Jesús sí que se lo puede atacar. Hay piedra libre. Para masacrarlo, como sea.
Para que aprenda.

Con el apoyo incondicional del suburbio, el cristinismo, numéricamente, puede ganar otra elección. Después de derramar toneladas de «recursos». O sea fondos. Con efectiva generosidad.
Lo que el cristinismo no puede -sólo con la escritura del conurbano bonaerense-, es gobernar la Argentina. Con los poderosos distritos culturalmente en contra.
Gobernar así es -para Oximoron- algo más que una causa perdida. Es una patología literal. Un error.

El conurbano representa la parte mayoritaria que más necesita y reclama. Pero poco tiene que ver con las características estéticas de Nuestra César. En especial cuando «se desborda». Después de los «cuestionamientos» que deben, en adelante, evitarse. Para que «no se desarme». Ni desestructurarse de manera tan perceptible.

El peronismo que espera

Hoy Nuestra César, a través de Unidos y Organizados, se aleja, inexplicablemente, del peronismo que la sostiene.
Del peronismo que no se destaca, precisamente, por encarar su defensa. Ni se esmera siquiera en traducirla.
Para los peronistas culturales Nuestra César es otra viuda, como Isabel Martínez. Con el abismo que separa a los maridos difuntos.
Es infinitamente menos modesta que Isabel. Y tal vez, llegado el caso, menos valiente. Sobre todo a la hora del retroceso.
Pero Cristina contiene, al contrario de Isabelita, el decoroso barniz intelectual. Le permite la jactancia de la superioridad.
Y la facilidad de palabra, que suele confundirse con erudición.

Una Isabelita menos modestaA Nuestra César se la traduce específicamente desde el periodismo. Nunca desde el peronismo, hoy disminuido.
Resultan meritorios los esfuerzos para traducirla de los periodistas que francamente apoyan la experiencia. Para transformar los papelones de Georgetown y de Harvard en una conspiración tenebrosamente acertada de un estudiante del PRO, pero captado, con astucia, por personeros de Clarín. El enemigo principal.
De haber sido víctimas reales de la conspiración es aún más grave. Muestra que Argentina ya no sólo se encuentra gobernada por ineptos. También por imprevisibles. Casi tontos.

La política -para Oximoron- está secuestrada por la guerra mediática. Entre el Gobierno y Clarín. La tensión narrativa se transporta hacia el 7 de diciembre.
Se explica que, quienes la traduzcan y defiendan, sean los periodistas del frepasismo tardío, mientras los peronistas callan. Esperan.
Los peronistas desplazados ya sospechan que, para ganar elecciones, Nuestra César no les sirve más.
Se extingue sin piedad el rédito oportunamente aprovechado de la viudez. Ya se nota la ausencia de Néstor, El Furia.
El Furia supo construir el poder que Nuestra César no puede, siquiera, mantener.
Por lo tanto se le diluye, el poder, invariablemente, ante las muestras rotundas de mala praxis.

Carolina Mantegari
Sobre Informe Oximoron,
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(pero se permite la reproducción sin citar fuente).

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