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Peralta, el Scioli del Sur

Kirchner vuelve a Santa Cruz. De donde nunca debió haber salido.

Serenella Cottani - 25 de octubre 2010

Artículos Nacionales

Peralta, el Scioli del Surescribe Serenella Cottani
Interior/Provincias, especial
para JorgeAsísDigital

RIO GALLEGOS (de nuestra corresponsal itinerante, SC).- Después de siete años de poder, dos de los siete samuráis, Néstor y Cristina, se encontraban, aún, vírgenes. En materia de muerte.
Julio J. López nunca fue contabilizado, en el fondo, como la primera víctima. Convenientemente atribuible -en todo caso-, a los elementos residuales del «terrorismo de estado».
Basta con olvidarlo -a López- con el mantenimiento de una manifestación anual.
El desfloramiento, o el crimen de Ferreira, no altera, hasta hoy, las ventajas políticas del escenario.

Frente Encuestológico de la Victoria

Pudo percibirse que el Frente Encuestológico para la Victoria, el más hiperactivo, salió a instalar, por los medios adictos metropolitanos, y reproducidos ampliamente, que con cualquiera de los dos, sea El Furia o La Elegida, los Kirchner vienen primeros. Para las presidenciales.
Las encuestas amigas confirman que se encuentran situados en la frontera de los 40 puntos. Entre 36 y 38.
Para el Frente Encuestológico, duplican a sus inmediatos seguidores. En la  versión radical de los samuráis Cobos o Alfonsín.
Y cuadruplican, en cambio, a cualquiera de los cuatro exponentes del Club de Gobernadores, corporación conocida como Peronismo Federal.
Con los otros dos samuráis incluidos. Duhalde, y Macri.
(Pueden indagarse los cómputos que presentan Ricardo Rouvier, la señora Doris Capurro, Enrique Zuleta Puceiro, Raúl Bacman, y la señora Analía del Franco. En las emisiones domingueras de la Secretaría de Estado de Página 12. O en Miradas al Sur).

La sospecha del regreso

El principal Samurai, Néstor Kirchner, acaso para desorientar, extiende desde el origen, Santa Cruz, la sospecha del regreso.
La señal inicial fue lanzada en aquel acto triste del Boxing. Donde Kirchner realizó la magnífica manifestación de fuerza para simular, otra vez, el clásico arrugue de la barrera.
Confirma, al decir de Rocamora, que Kirchner «es un duro en el difícil arte de arrugar».
Con el decorado habitual de los gobernadores rehenes, estadistas que le servían de marco, El Furia anunció, en Río Gallegos, el nuevo cambio de domicilio. El retroceso.
Sin que le proporcione -para asombro de los freudianos consultados- el menor dilema de identidad.
El santacruceño, electo como diputado por Buenos Aires, sin renunciar a la banca bonaerense, anticipa el retorno a la militancia en la provincia natal.
Para acentuar la perplejidad del gobernador Peralta. Quien emerge, aquí, como una suerte de Scioli patagónico.
El Furia vuelve, en Gallegos, a ser el Lupo. Estimula la sospecha que, entre el abanico de posibilidades, puede lanzarse también como gobernador de Santa Cruz.
Que vuelve El Lupo, el hijo pródigo que se lanzó a la conquista. Para santacrucificar exitosamente -y gracias a Duhalde-, la Nación.
«Si Lupo se queda aquí, es porque La Lupina se queda allá», confirma la Garganta.
Como en los tiempos más soportables de la dilatada existencia político-matrimonial. Cuando ella era legisladora, en Buenos Aires, y él Gobernador, aquí.
«De darse así, y si gana como indican las encuestas, La Lupina podrá ser, de una vez por todas, la Presidenta».

Peralta, el Scioli patagónico

«Creer eso es no conocerlo», confirma otra Garganta. «Lo que Lupo hace, Serenella, es cubrir todo el paño. Es enviarle un mensaje a Peralta».
El gobernador Daniel Peralta, en Santa cruz, es esmerilado -por Kirchner-, como es esmerilado el gobernador Daniel Scioli, en Buenos Aires.
Acontece que El Furia no los quiere. A ninguno de los dos. Los detesta.
Pero no tiene manera de reemplazarlos. Depende -el pobre- exclusivamente de ellos.

En principio, depende del samurai Scioli, del que erróneamente se quiso desprender. El Líder de la Línea Aire y Sol va, oficialmente, por la reelección en el distrito numerológicamente principal, «Buenos Aires, la provincia inviable» (cliquear).
Pero Daniel I va por más. Trascienden, para colmo, por infidencias de tantos visitantes en Gallegos, algunos datos escapados de la reunión que mantuvieron el 5, Kirchner y Scioli, en Buenos Aires.
Debe aceptarse que no lo dejan, a Kirchner, muy bien parado.
Porque, cuando Scioli le pidió explicaciones por la virulencia del reto de «las manos atadas», Kirchner prefirió escudarse en su mujer. Se trató de un pedido de ella.
Le echó, en concreto, a La Elegida, la culpa por el reto. El castigo humillante que posibilitó, paradójicamente, el crecimiento de Scioli.

«Todo aquello que Kirchner degrada lo ennoblece», dice también Rocamora.
De mantener legitimidad la sentencia, debería transcurrir el turno, en adelante, del crecimiento de Duhalde, el Piloto de Tormentas (generadas). Porque quisieron arrojarle la responsabilidad por el cadáver, aún tibio, de Ferreira.

Pero también Kirchner depende de Peralta, Daniel II, en Santa cruz. Porque «ningún otro kirchnerista mide».
Ni siquiera De Vido. Es -De Vido- otra especie de Scioli, pero interno.
Porque también orgánicamente De Vido, el Scioli interno, se le diferencia. Mientras le manifesta lealtad.
De Vido, en realidad, como caso, es más grave. De producirse el alejamiento, el gobierno de La Elegida entraría en el irremediable proceso de desintegración.
Menos aún mide la hermanita. La señora Alicia es desgastada en las dos provincias de la identidad conyugal.

«Santa Cruz, Serenella, no puede caer en manos de Costa y Zubik», nos confirma otra Garganta. En alusión al otro brote opositor, de política conyugal.
Costa, el Hipertehuelche, es el adversario que se le puede quedar con la provincia.
«El único que Lupo tiene para evitarlo es Peralta. Salvo que venga, de verdad, El».

Se especula con que El Lupo va a adelantar las elecciones. Para presentarse como senador. Pero, según nuestra evaluación, son meras conjeturas. La intención es ponerle un límite a Peralta, el otro Scioli. Para demostrarle quién manda. Acotarlo. Que no crea nunca que puede emanciparse, ni lanzarse solo. Como Scioli.

La Unidad Básica

La noche del sábado transcurrió el aniversario número 26 de la Unidad Básica «Los Muchachos Peronistas». Hubo un acto melancólico y emocionante.
A pesar que nunca fue peronista, la UB, en su momento, fue liderada por Zanini, El Chino (por aquí es El Ñoño). Jefe de la Línea Córdoba.
Hoy la orienta, si puede decirse así, otro histórico, el Rudy Ulloa Igor.
Para acentuar la melancolía, el acto fue organizado en el corazón del Barrio del Carmen. Justamente en la Escuela 44. Donde la directora supo ser la señora Patricia de Uberti. Esposa, claro, de Claudio, el único de los referentes originarios que perdió. El otro fue Varizat.
En los tiempos originarios, cuando eran pobres, Claudio Uberti era el desocupado que se encargaba, con la eficiencia del campesino de Santa Fe, de la huerta del colegio.
Por su parte, el Rudy era presidente de la Cooperadora.
Después de tantas peripecias, se sobrentiende, entre los amigos tiernos, la emoción. Estos muchachos, nucleados en la escuelita de la patagonia, se habían quedado con gran parte del país.
Para colmo, el Lupo estaba también en la ciudad. Por la tarde hasta se tomó un café en el Hotel Santa Cruz. Junto a la ministro Giorgi, que según Ámbito hace un curso acelerado de peronismo. Con Zanini. Y con Guillermo Moreno.
El alfil, Moreno, que probablemente El Lupo va a entregar. En el arreglo con Clarín que se viene, y se silencia. Para la resolución del conflicto que sólo Cristina obstaculiza. Con empecinada pasión, desde la virulencia del twitter. Tema para tratarlo, mejor, desde la capital.

Serenella Cottani

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