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La inflación como proyecto

Mantenimiento político hasta después del Mundial de Fútbol. Nuevos contagiados por el Mal de Caselli.

Oberdan Rocamora - 23 de marzo 2010

Consultora Oxímoron

La inflación como proyectoescribe Oberdán Rocamora
Redactor Estrella, sobre informe
de Consultora Oximoron, especial
para JorgeAsísDigital

Emerge, como recursiva frontera, el Mundial.
Con el Congreso patéticamente estancado, la política -en tanto actividad subvaluada- hoy ampara sus categóricas indefiniciones hasta después del Mundial de Fútbol de Sudáfrica. Acontecimiento que va a hegemonizar la mayoritaria atención social.
Para calibrar el ánimo de la sociedad de plástico, las circunstancias dependen, en apariencias, de la consagración de Messi. De los arrebatos del imprevisible Maradona, y de las apelaciones públicas a succionarlo.

La vuelta

Cobos, Narváez, Reutemann, Duhalde, Macri, muestras fundamentales del franciscanismo protagónico. Son los que hoy distraen la pugna forzada por el poder vacante. Van a intensificar sus imposturas -según Consultora Oximoron- hacia finales de junio.

Si Argentina da la vuelta (olímpica), la alegría natural de la sociedad, aunque festeje y se agregue al alarido, de ningún modo va a contemplar el desmadre kirchnerista, para Oximoron, con un positivismo superior.
De acuerdo a la evaluación, es inútil que el kirchnerismo deposite esperanzas recuperatorias entre los pies de Tévez. O de Messi. Eventualmente en Palermo.
Si Argentina, en cambio, pega la vuelta -antes de los cuartos de final-, a lo sumo la sociedad podrá cargar, para el catálogo, con otro fracaso.

La inflación como proyecto

Aparte del Mundial, lo peor que queda del kirchnerismo juega la suerte de su historia con la inflación.
Convertida -la inflación- en el pilar sustancial del proyecto político de sobrevivencia.
Mortifica la dimensión del gran engaño. La estafa es ideológicamente moral.
Porque el gobierno hace, en la práctica, el ajuste que oficialmente no anuncia.
Peor aún. Mientras degrada el ajuste condenable que cultiva.
El mecanismo de simulación lo describe, con lucidez, el economista Juan Carlos de Pablo:
«La Presidenta podrá afirmar que nunca habrá de hacer el ajuste, pero con la actual tasa de inflación (bien medida), el ajuste, para los asalariados y los jubilados, hace tiempo que comenzó».

Mantenimiento

Las encrucijadas potencian las manipulaciones.
El heterogéneo conjunto opositor, para expandirse, necesita de los desastres seriales del kirchnerismo.
Mientras tanto, para regar emotivas esperanzas, el kirchnerismo necesita, a su vez, que el amontonamiento opositor estalle en enfrentamientos irreconciliables y divisiones múltiplicadas.
Las necesidades confluyen en las estrategias basadas en los errores del adversario.
Las vacilaciones de Reutemann marcaron el tiempo del lanzamiento de Duhalde.
La demencial ilusión presidencial de Narváez motivó que Macri apresurara la decisión aún verde de lanzarse hacia la presidencia.
Abundan los radicales que se proponen la destrucción de Cobos.
Pero los proyectos quedan, en general, en estado de mantenimiento. Hasta después del Mundial.

Contagiados:
Alberto Fernández y Ay Pepito

El Mal de Caselli -según tramo final del Informe Oximoron- se expande peligrosamente.
El flamante afectado por el virus inofensivo del casellismo es el poeta  Alberto Fernández.
Es de los discípulos menos aventajados de Eduardo Valdez, el cuadro desopilante del peronismo que instiga a invertir, en la Bolsa, en Kirchner. «Porque las acciones están regaladas».
Con grave rostro de estadista, afectado en irrecuperable Grado 5, y a través de la televisión, sostiene el Alberto que se encuentra «preparado para ser presidente».
Si le toca ser, no se va a asustar.
El Portal, en su oportunidad, supo consignarlo en una crónica, que se tomó con merecida ligereza.
Cuando el sonetista Fernández -contagiado por el Mal de Caselli-, en la dilatada sobremesa de una comida social en Puerto Grosso (hoy Madero), confidenció que «ya estaba cansado de trabajar» para la gloria de los otros.
Lo «había hecho presidente a Duhalde». Después, «a Kirchner». Por último, la hizo presidente a La Elegida.
Había llegado la hora de trabajar para sí mismo. Para dar todo lo que aprendió.
Se recomiendan cuidados extensivos, tomar distancias, hay riesgo de contagio.
Una vez que los suelta, Valdez no suele hacerse responsable de los productos que inventa.

Otro afectado, por el Mal de Caselli, es Ay Pepito, alias José Scioli.
Es el crédito del Portal. El hermanito que supo estructurarse en la apasionada venta de licuadoras a crédito. Junto al Hermano Daniel, Líder de la Línea Aire y Sol, y en competencia feroz con Kuligovsky -el Rey del Confort- y con Héctor Pérez Pícaro. Aún no tallaba Garbarino.
En pocos días la ciudad de Buenos Aires va a amanecer -según nuestras fuentes-, pegoteada de coloridos afiches que propongan a Ay Pepito. Como Jefe de Gobierno de la Ciudad.
Intendente. Que es aquello que Daniel, a propósito, debió haber sido, en el 2003. Hasta que Duhalde decidió incorporarlo a Daniel Scioli en el combo presidencial. Para secundarlo a Kirchner. En la máxima equivocación histórica que le despojó, a Duhalde, de sosiego espiritual.

Oberdán Rocamora
para JorgeAsísDigital

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