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De rodillas y rodilleras

escribe Jorge Cayetano Zaín Asís, especial para JorgeAsísDigital

Jorge Asis - 16 de mayo 2008

Artículos Nacionales

De rodillas y rodilleras«En la fiesta había tantos ausentes, que, si faltaba otro más, no tenía sitio».

El humor brillante de Macedonio Fernández, permite ilustrar el decepcionante estreno de Kirchner, como presidente del Partido Justicialista más inútilmente corporativo de la historia.
Porque hoy, en el peronismo, los ausentes se destacan más que los presentes.
La paulatina borrada de Romero es más sustancial que la presencia del gobernador Urtubey. La ausencia de Reutemann es más notoria que las presencias de Rossi, o del paisano Obeid.
En cambio, Schiaretti emerge como un problema, ya no sólo para Juez. La proyección nacional de Schiaretti debiera inquietar, en Córdoba, a De la Sota.

Arrugue de barrera

La decepción, que provoca Kirchner, se agiganta a partir del flamante arrugue de barrera. El Portal suele definirlo como «un duro en el difícil arte de arrugar». Como coherente arrugador, Kirchner arrugó con los dirigentes ruralistas. Aquellos a los que quería «ver de rodillas». Conmueve, a los escasos peronistas que aún creen en las impostadas ínfulas, ver el espectáculo del gobierno, de rodillas.

De todos modos, el atributo más consolidado de Kirchner lo representa la endeblez de la oposición. Que comienza, a pesar de todo, a reestructurarse. A los tanteos limpios, basamentada en los espantosos errores de «lesa ingenuidad» que produce un Kirchner averiado. Que improbablemente pueda recuperarse. Debería, en todo caso, ejecutar unos cambios sustanciales que irían, precisamente, en contra su naturaleza. O contra su identidad.

Alternativas

Con extraordinaria carencia de voluntad, Macri representa un proyecto alternativo. A pesar que la abulia gestionaria, y el pragmatismo crematístico, lo aproxime, en exceso, al gobierno nacional que hoy decae. Con el que Macri acordó, según nuestras fuentes, en dos cuestiones esenciales. Las obras públicas y el juego. A través de estandartes familiares, en materia de ladrillos. Y a través de los alter ego que proceden del Newman, en materia de tragamonedas.
Glucolines aparte, Macri debería encontrar un redituable equilibrio entre las dos tendencias que confrontan por su decisión. La predominante, inducida por Jaime Durán Barbas, alias El Equeco, el inteligente consultor ecuatoriano, que prefiere acotarlo a la excelencia de la gestión municipal. Queda la tendencia que propone el expansionismo del armado nacional. Es impulsada por Diego Guelar, un peronista cultural. Calificado, por Durán Barbas, según nuestras fuentes, como un político del siglo veinte. Guelar no capta, para Durán Barbas, los códigos del siglo veintiuno.
La municipalización de Macri le cede el espacio libre a las alucinaciones egipcias, metafóricamente bíblicas, que trafica mediáticamente la señora Carrió. Con parábolas que le cuesta seguir hasta al correcto Profesor Grondona.
Resta el socialismo de aparato que permite los deslizamientos de Binner. Se complementa con los amagues alternativos de recomposición de los pedazos de la descuartizada Unión Cívica Radical. Convertida, infelizmente, en la gratitud de una ONG.

Rodilleras

El peronismo contiene superiores atributos de entretenimiento.
Al implosionar el kirchnerismo, y aunque aún disponga de distintos márgenes de maniobra, una colección de dirigentes peronistas, todos ellos sin dirigidos, comienzan a amontonarse alrededor de Eduardo Duhalde.
En sus oficinas de Hipólito Yrigoyen, donde funciona el escudo voluntarista del Movimiento Productivo, Duhalde suele recibir un desfile de modelos de Giordano. Debería ser televisado en directo. En especial, los martes. Es llamativo que justamente Duhalde sea, aún, para algunos, la reserva moral del peronismo. O la esperanza blanca para el país. Justifica que estemos hasta las manos.
En realidad, el transformado Piloto de Tormentas debería utilizar rodilleras reforzadas. A los efectos de trasladarse, arrodillado, y desde Liniers, hacia el santuario de Luján. Para hacerse perdonar el máximo error. El de haber designado, como sucesor, a Kirchner. El que lo humilló.

Republicanos de quincho

Otro intento rescatable marginal, el del Peronismo Republicano, mantiene, hasta hoy, un gravitante destino de quincho. Ideal para los lunes festivos del diario Ámbito Financiero.
El quinchismo republicano lo orientan, por lo que sabemos, Ramón Puerta y Miguel Ángel Toma. Contiene la savia, intelectualmente documentada, de Archibaldo Lanús, un caudillo de gran penetración entre los bolsones de La Matanza.
Es una fracción bastante menos divertida de aquel pintoresco peronismo de Potrero. El que patrocinara la candidatura de entremés, del hermanito menos equilibrado de los Barros Schelotto. El Alberto, un inspirado artista plástico que aún gobierna el separatista Estado Libre Asociado de San Luís.
Sin embargo, pese a la modestia de la estructura en gestación, en el republicanismo de quincho se permiten recurrir, asombrosamente, según los medios, y aunque lo desmienta Puerta, al clasismo aristocrático de la bolilla negra. Es aquí entonces donde los minoritarios quinchistas republicanos coinciden con el corporativismo pejotista de Kirchner. En dejarlos afuera a Menem y a los Barros Schelotto. Alias los Rodríguez Saa.
Si es por la magnitud de la contestación política que se reagrupa, Kirchner, aunque haya implosionado, y chocado la calesita, puede gobernar, lo más campante, hasta diciembre del 2132.

Jorge Cayetano Zaín Asís
para JorgeAsísDigital

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