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De los caños a los posts

El Comando Celestial versus la Triple M.

Oberdan Rocamora - 25 de mayo 2026

Artículos Nacionales

De los caños a los postsescribe Oberdán Rocamora
Redactor Estrella, especial
para JorgeAsisDigital.com

Al mando de Daniel Parisini, Gordo Dan, los “montos” ultraliberales del Comando Celestial son conducidos por Santiago Caputo, El Neo Giacomini, discípulo esotérico de Benjamín Solari Parravicini, El Nostradamus.

Los ultras le marcan la cancha a Javier, El Tertuliano que preside el Gobierno de Consultores y produjo el Fenómeno Solitario de atracción internacional.
“Al señor presidente le mienten”, dijo el Gordo Dan.

Infortunadamente la declinación amenaza con convertir el Fenómeno en desperdicio.
Chatarra de complejidad comercial hasta para el decisorio Don Chatarrín, Paolo, El Cientista.

Sin importar la intuitiva intermediación de los demócratas voluntariosos, los ultras declaran la guerra virtual contra la Triple M, trenza temible que contiene a los Primos Menem -Lule y Martín- protectores de la señora Karina Milei, La Guantanamera, protectora del Tertuliano.

Lule es el escudero fundamental de la Guantanamera.
Armador que tiene todos los pueblos del país dibujados en el cerebro.
Baluarte de tercer nivel del menemismo histórico.
Martín preside la Pajarera de los Diputados. Es la propia tropa de La Guantanamera. que pese a su reticencia lo prepara para gobernar La Rioja.

De los caños a los postsMientras tanto, la exclusiva “monto” real, la señora Patricia Bullrich, la Montonera del Bien, produjo frecuentes rupturas desde los ’70.
Su pituitaria explícita planifica la penúltima emancipación.
Como se alejó oportunamente de Mauricio, el Ángel Exterminador, corresponde ahora que se aleje pronto del Tertuliano.

Desde los ’70 hasta aquí, Argentina modificó las claves indiscriminadas de la violencia.
Lo que antes derivó en estampidos de caños, merced a la “batalla cultural” deriva hoy en el litigio intenso de los posts.
Desde el onanismo alborotado de las redes sociales se golpea con virulencia similar.
El verbo, en efecto, mata.

El Círculo Rojo

Se trata -y es lo grave- de otra copia infiel de las internas peronistas.
El Comando Celestial contra la temeraria Triple M.
Juntos agudizan la degradación del Gobierno de Consultores y generan lo más perjudicial.
Que el Tertuliano no pueda ser reelegido.

Pese al desprecio instalado hacia los maléficos populistas del peronismo, los “argentinos de bien” se ven arrastrados a la resignación de aceptar que la única alternativa que existe para liberarse de esta manga de truhanes es otra vez el peronismo, que se resignifica hasta la eternidad.

El Círculo Rojo, o mejor los empresarios melancólicos que participaron del acierto conceptual de Mauricio, prematuramente se convencieron de que “el loco no puede reelegir” (cliquear).
En efecto, se encuentran en problemas insolubles.
Entre la tensa cotidianidad de las peleas, el Tertuliano no puede gobernar.
Y si se estrella previsiblemente con la realidad vuelve con otra resignificación el peronismo.
Es el ciclo que el Círculo Rojo prefiere evitar.

De los caños a los postsLa alternativa precipitada que surge consiste en apurar la tesis improvisada de revalorar a Mauricio. Aunque consideren que, en su momento, el Ángel los había traicionado.
Precisamente es por la traición de los empresarios que el Ángel se queja.
Trama ideal para otra novela ejemplar de Cervantes.

Con los populistas en el poder los empresarios ganaron siempre dinero suficiente.
Pero lo que culturalmente no podían era reconocerlo durante los prosaicos fines de semana en los countries. O en el lago artificial mientras navegan el domingo con calma y soleado.

Casi una interna peronista

En el peronismo detestable brindan importancia escasa a las confabulaciones de la identidad.
Corresponde asumir la perversidad de aguardar que los ultraliberales se masacran entre ellos, a los tuits limpios. Con la conga de las visualizaciones y las tragedias de los agravios de recíproca barbarie.
Para dedicarse a organizar mejor la propuesta política con Axel, El Gótico, al que reconocen como jefe de la Provincia del Pecado, capitalizado por la magia de la transparencia, producto de la transgresión de La Doctora de incluir un extraño decente en la mesa de los pecadores, quienes en la dinámica del juego, iban a descubrirlo como líder.

O Sergio Uñac, Gerente de Banco, antítesis total del Tertuliano.
Probablemente con Gerardo Zamora, el Carapálida, senador que vacila en disputar la liga mayor, pese al reclamo de los amigos gobernadores.

De los caños a los postsDe últimas, siempre está Sergio, El Profesional, con el atributo del suspenso.
Y con la llave de la cancelación fundamental de la norma que impide a los minigobernadores presentarse a más de una reelección.
Es la razón del amontonamiento de minigobernadores que pugnan por la gobernación.

Al cierre del despacho, el Tertuliano se desperdicia en la placidez del retroceso mientras los montos ultras del Comando Celestial se radicalizan en las redes contra la Triple M.
Disputa casi peronista por controlar las cajas.

“Lo que se juega, Rocamora, es la Hidrovía”.
Combate por los negocios que nada tiene que ver con la prometida cruzada heroica contra la casta.
Pelea que se desvanece, en efecto, con celeridad.
Por haberse transformado, ellos mismos, los libertarios, en casta.

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