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El Mono y Los Aplicadores

LA FRONTERA DEL 7-D (II): La Cámpora se encarga de avanzar sobre Clarín.

Oberdan Rocamora - 24 de septiembre 2012

Miniseries

El mono y los aplicadoresescribe Oberdán Rocamora
Redactor Estrella, especial
para JorgeAsísDigital

«Olvidate, Oberdan, lo que se viene después del 7 es sólo el 8 de diciembre. Día ideal para tomar la comunión. Angelicalmente».
«A desinvertir, a desinvertir» (cliquear)

Camperas negras, letras azules. Con la inscripción «AFSCA» (Autoridad Federal de Servicios de Comunicación Audiovisual).

Es el uniforme de los doscientos militantes, la mitad de ellos contratados.
Pertenecen a La (Agencia de Colocaciones) Cámpora.
La tropa es vertical. Adiestrada, ideológicamente, en las oficinas de Viamonte, entre Suipacha y Esmeralda. Es donde funciona el enigmático Consejo Desinversor.
A la vuelta de la sede central, en Suipacha.
Los jóvenes son especialmente entrenados para perforar, el fronterizo 7 de diciembre, las selectivas dependencias del Grupo Clarín.
Las penetraciones compulsivas, que hoy se planifican, signan la tensión narrativa del relato. El próximo desembarco en Normandía.

Los Aplicadores

El AFSCA, ex CONFER, es la Autoridad de Aplicación. «Su función principal es aplicar, interpretar y hacer cumplir la nueva ley, la 26.522» (tomado de su web).

Pero el AFSCA no se encuentra, según nuestras fuentes, en condiciones materiales de aplicar un miserable calmante.

Con la designación de Martín Sabbatella, El Psicobolche II -emblema del frepasismo tardío, y líder del poderoso Nuevo Encuentro-, como primer atributo de su gestión, el AFSCA va a abandonar su conducción bicéfala.
Era la Nada, pero con dos cabezas.
Como cuando estaba a cargo del aplicador Santiago Aragón, un peronista cultural, de Lomas de Zamora.
Hasta la noche espesa del 13-S. Cuando Nuestra César regresó, algo «sacada», desde San Juan. A las maldiciones limpias. Espantada por el inmerecido desaire de la sociedad, que se movilizaba en su contra.
Sólo pudo contenerla, según nuestras fuentes, La Dorys. Es la solidaria amiga de las buenas noticias y los mejores números. Entonces La Dorys sabiamente le aconsejó:
«Es un problema epistemológico, no hagas ni digas nada, Cristina. Si tratás el problema epistemológico, le proporcionás entidad».

El mono y los aplicadoresNuestra César culpaba, a la bartola, de la súbita desventura, a Clarín. Le había producido otro tajo a la megalomanía.
La culpa era también del AFSCA. En tanto tiempo, «no había hecho un c…».
En la plenitud del berrinche, le ordenó al Abalito:
«Echalo al p…ese que está ahí».

El «p… ese», el renunciado, Aragón, El Aplicador, respondía a la jefatura virtual de Gabriel Mariotto, el pesado Calabró de Lavallol.
Para ponerlo al frente del AFSCA, Mariotto lo obligó, a Aragón, a renunciar a su diputación.

Dos cabezas porque, para calmar la sed de La Agencia de Colocaciones, Nuestra César decretó que la totalidad de las decisiones contaran con la aprobación, y la firma, del número dos. Ignacio Saavedra, El Otro Aplicador, de la Agencia copadora y eficaz.
Aparte de dividir la potencia moral de los aplicadores, la inmediata rivalidad, entre Aragón y Saavedra, paralizó el organismo aplicador.
El accionar de la Autoridad de Aplicación era equiparable, en efecto, a la pasión popularmente erótica del Mono.
Significa confirmar que el AFSCA se hacía la del Mono.
Justamente en el momento en que Nuestra César, extasiada por las monerías de su relato, planificaba el desembarco dramático en Normandía. A los efectos de generar entusiasmo, sobre el significado del 7-D, entre los esclarecidos asalariados de la Televisión Pública, los fervorosos medialuneros de Telam y los periodistas románticos del Grupo Szpolsky-Garfunkel Madanes.

Por una cabeza

El mono y los aplicadoresPero el AFSCA, con Sabbatella al frente, El Psicobolche II (continuador de Filmus, El Psicobolche I), vuelve a tener, con seguridad, una sola cabeza.
Porque Sabbatella no está, según nuestras fuentes, muy dispuesto a compartir el cartel. Ni la firma. Y menos con Saavedra.
Escoba nueva, los primeros días, suele barrer con legitimidad.

Aunque Saavedra mantenga el respaldo invariable de la Agencia de Colocaciones. Y sea hoy quien maneje, en nombre de La Cámpora, y junto a su socio, el documentalista Fernando Pérez, el descuartizamiento desinversor del Grupo Clarín.
En el fondo, a Saavedra y Pérez -gerentes fundamentales de la Consultora Tiempo Beta y funcionarios simultáneos del estado aplicador-, dos solventes para la irregularidad, les convenía más pelearse eternamente con Aragón. A tener que reportarse a Sabbatella, el paradigma del frepasismo tardío que se apoderó del gobierno (a la deriva). Para resentimiento, aún simulado, de los peronistas, que aguardan con un nutrido talonario de facturas, para presentar en la primera de cambio. Pronto.

Para colmo Saavedra, El Otro Aplicador, con Sabbatella, arrastra litigios pre-existentes. Los que no pueden ser atribuidos, infortunadamente, a la perversidad totalizadora de Clarín.
Son cuestiones vinculadas, más bien, a la política territorial.

De todos modos, como si fuera el principal caballito de batalla, Sabbatella va a montarse en el sabroso tema de las multas a Clarín.
Las «infracciones a la Ley de Medios».
Sirvieron para distraer el tiempo muerto de los aplicadores Aragón y Saavedra. Infracciones que El Psicobolche II, el Aplicador que emerge, va a capitalizar. Con el severo rostro de guapo de Morón.
«Clarín debe, en infracciones, mil millones de pesos», confirma la Garganta.

Final con el Mono

El mono y los aplicadoresSi quieren avanzar en el descuartizamiento de Clarín, Sabbatella y Saavedra están condenados a superar las diferencias y convivir.
La Cámpora tiene «los fierros». Cuenta con el apoyo moral del «coronel» Berni. Y sobre todo las camperas negras, con letras azules.
Para uniformar a los 200 militantes disciplinados que el 7 de diciembre, en el mejor de los casos, van a imitar la acción del Mono.
Como si se tratara del homenaje colectivamente conmovedor al máximo mártir, exclusivo y único, de la organización.

Oberdán Rocamora
para JorgeAsisDigital.com

Continuará
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