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Ciccone y la Banda de Descuidistas

Antes de Lanata y después de Lanata.

Oberdan Rocamora - 26 de marzo 2012

Miniseries

Ciccone y la Banda de Descuidistasescribe Oberdán Rocamora
Redactor Estrella, especial
para JorgeAsísDigital

A modo de prólogo

La miniserie de «Ciccone y la Banda de los Descuidistas» -que hoy inicia el Portal- debe ser dividida en dos etapas sustanciales. Merecen aclararse.
Antes de Lanata y después de Lanata (en adelante, «a de L» y «d de L»).
El Portal supo abordar la problemática ocho meses «a de L». A través de dos textos de Oberdán Rocamora. «El paraíso de The Old Fund», del 8 de julio del 2011 (cliquear), y «Diseños empresariales», del 15 de julio (cliquear también).

Pero el 6 de febrero de este año, Jorge Lanata inició su programa «sin filtro», en la radio Mitre, la emisora del Grupo Clarín.
Es el Grupo enemigo, redituablemente declarado, del cristinismo. Aquí se supo imitar la receta original, igualmente precaria, de Vladimir Putin.

Para comenzar con un impacto, Lanata se atrevió a divulgar el tema que obsesionaba, desde hacía seis meses, a Nicolás Wiñaski. Periodista de Clarín y colaborador de «Sin Filtro».
En conjunto, Lanata y Wiñaski masificaron la problemática de Ciccone y La Banda de Descuidistas. Para producir el escándalo que aún no alcanzó su punto más alto. Y facilitar la incorporación, aplastantemente cotidiana, de Clarín y La Nación (siempre «d de L»).
El Portal prefirió entonces dar un saludable paso al costado. Para dejarle el camino libre a los grandes medios. Con los que no debe, ni quiere, ni puede, competir. Y sobre todo por las contradictorias consecuencias de la libanización que signa la cultura política de la Argentina.
Por carecer, en definitiva, de voluntad de compartir, la misma trinchera, con determinados exponentes que se agregaron al jolgorio. Y que Jorge Asís, el director del portal, dista, frontalmente, de respetar.
Algunos críticos de la última hora llegan al extremo patológico de generar ciertos deseos de defender, incluso, a Amado Boudou, el personaje principal de la miniserie. Y al resto de la Banda. Cinematográficos descuidistas de provincia, que parecen haberse independizado de la (superada) literatura picaresca del director.

Carolina Mantegari
(editora del AsísCultural)

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1.- Por el borde del Fangal

Antes que la cinematográfica Banda de Descuidistas de The Old Fund, en una magnífica muestra de picaresca empresarial, se quedara con Ciccone Calcográfica, Néstor Kirchner, El Furia, también supo emocionarse con el napoleónico negocio de editar papel moneda.
Como sostenía Félix Luna, «todo es historia».
Era público, en el 2008, que la poderosa empresa de los hermanitos Ciccone agonizaba. Venía horriblemente gestionada. En «falsa escuadra».
Por «el borde del fangal», al decir del poeta Homero Expósito.

Ciccone y la Banda de DescuidistasQuien se interesó en la romántica idea de salvarla fue Ernesto Gutiérrez.
Es el poli-empresario que le había entrado al corazón de Néstor Kirchner. Según nuestras fuentes, El Furia lo consultaba en exceso a Gutiérrez. Lo tenía de comunicación -y de confesión- diaria. Solía llamarlo cinco o seis veces por día. También compartían el propósito enaltecedor de quedarse con las acciones de Telecom.
Es otra miniserie ya abundantemente tratada en el Portal. «La novela de Telecom» (cliquear) tuvo la participación estelar de Los Werthein. Pero secundados por primeros actores de la gravitación de Héctor Magnetto y Raúl Moneta, los enemigos íntimos condenados recíprocamente a detestarse. Como así también del novelista Matías Garfunkel Madanes, hoy transformado en una estrella ascendente de la comunicación cristinista. Más otros titanes de la jerarquía de Eduardo Elztain. Junto al invalorable Cachito Caselli, el Corcho Rodríguez y otros baluartes que contribuyeron con la grandeza del Portal.

Vueltas de llave

Ciccone y la Banda de DescuidistasGutiérrez -el mismo que se consagraría como polista- logró conformar una dupla de acero con El Furia. Privilegio que infelizmente no pudo mantenerse, según nuestras fuentes, con Cristina, La Fóbica.
Nuestra César prefirió inclinarse por una renovación generacional de los amigos del poder. Mostró el expresivo rumbo del olivo hacia bastantes notorios que fueron muy cercanos al marido muerto. Al Furia que transformó, inteligentemente, en materia inerte de homenaje. Cobertura ideal para los discursos encendidos, emitidos ante los auditorios blandos de aplauso fácil. Mientras tanto, en la práctica, Nuestra César daba simbólicas vueltas de llave, en el edificio fúnebre, generosamente donado por Báez, El Resucitado. Lázaro es uno de los escasos mortales que puede ofrecer pistas, al menos inciertas, que conduzcan hacia el mítico Fort Knox.

Socios indirectos

A través del doctor Saint Jean, el competente abogado comercial (hoy empeñado en la causa de lograr la libertad de seres como su padre, en prisión domiciliaria), Gutiérrez llegó, también, según nuestras fuentes, al dominio de los hermanitos Ciccone. Los que se «ladeaban» al «borde del fangal».
Tenía la luz verde del hiperactivo Furia, que estaba simultáneamente metido en cien negocios.
La cuestión que Gutiérrez supo diseñar un esquema financiero infinitamente más sólido que el que iba a dibujar, muy poco tiempo después, Amado Boudou. Junto al principal escudero de La Banda de Descuidistas. Como don José María Núñez Carmona, y el doctor Alejandro Paul Vandenbroele, venerable monotributista de categoría B. Prefirieron recurrir a una cartera de financistas aventureros. Goleadores sin riesgos de la dimensión de  de JB, de CB y MC. Dispuestos a la ventajita de poner algún billete. Pero para quedarse, después, con la parte del león, en la edición precisamente de billetes. Ampliaremos.

Ciccone y la Banda de DescuidistasPero volvamos a Gutiérrez. Porque supo entusiasmar, para su cruzada salvadora, a David Martínez.
Es el empresario americano que disponía de Fintech. Fondo de inversión presentable, casi de verdad. No puede compararse con la berretada posterior de The Old Fund, dibujado por los descuidistas.

Don David Martínez era socio, asimismo, del Grupo Clarín. En la litigiosamente unificada Cablevisión-Multicanal. Megafusión que transcurría entre los andariveles que signaban la histeria de la relación, patológicamente histórica, entre El Furia -o sea el Gobierno-, y Magnetto, o sea el Grupo Clarín. Turno del odio, porque habían desaparecido los intereses del amor. Tema tratado, aquí, en otra miniserie.

Significa confirmar, en la práctica, que El Furia y Magnetto, en un lapso breve, fueron también socios indirectos. Por el canal de David Martínez.

Rinconete y Cortadillo

Los dos poderes, Kirchner y Magnetto, en tiempos del poeta impopular Alberto Fernández, mantuvieron una relación armónica. Similar a la de Rinconete y Cortadillo.
Es una de las novelas ejemplares de Miguel de Cervantes.
Lástima que, en la relación con Ciccone, se haya literariamente pasado, de la novela ejemplar de Cervantes, al entremés más banal de Lope de Vega.

La historia de Gutiérrez y El Furia, junto a David Martínez, en Ciccone, sólo duró algunos meses. Entre el 2008 y el 2009. Del lado oficial designaron a un CEO, antecedente de Vandenbroele y de Máximo Lanusse, que perfectamente pudo llamarse Schmidt. Y que mantuvo, de entrada, Schmidt, una deplorable relación con Nicolás. El fratello -Nicolás- que no asumía que la empresa se encontraba en el lodo. Del Fangal.

Para colmo surgió la «putiniana» declaración de guerra de El Furia al Grupo Clarín.
Entonces el pobre David Martínez se quedó en el medio. Atormentado entre dos socios poderosos, que le querían hacer la billetera, y de pronto se despreciaban.

Ciccone y la Banda de DescuidistasSeparadamente El Furia y Magnetto, los ex socios indirectos, Rinconete y Cortadillo, comenzaron a apuntarle, en su respectiva voracidad, a las acciones que estaban en juego de Telecom. El foco de conflictos inter-empresariales que tenía, como contendientes, a los Werthein, por un lado, y a Los Tanos de Franco Bernabé, por otro. Y que ante el vendaval de aventureros que los merodeaba prefirieron, sabiamente, entenderse. Puede recrearse la miniserie con sólo cliquear en «La novela de Telecom».

Oberdán Rocamora
para JorgeAsisDigital.com

Continuará
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