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Ligeia. Piscis, Neptuno y el Sol

Fin del ciclo kirchnerista. Tiempo de transición.

Jorge Asis - 13 de mayo 2011

Artículos Nacionales

Ligeia. Piscis, Neptuno y el Sol(I)
De pronto Cristina asusta. Confirma que no está «muerta por ser Presidente».
(La palabra «muerta» suena vibrantemente inadecuada).
Para Piumato, «es un suicidio» que Cristina se enfrente a la CGT.

Vocablos como «muerte» y «suicidio» aluden -para Ligeia-, a la atmósfera -aquí retóricamente trágica- del final.
Como si se expandiera el aroma espeso de la despedida. Del fin de ciclo.
Razonable, sensatamente, Cristina puede optar por no presentarse para la encerrona de la reelección. La Constitución la habilita. Y sobre todo el presente político le facilita, con holgura, la idea tentadora de la continuidad. La prolongación del ciclo que -para Ligeia- aparenta haber naturalmente concluido.
«Estamos en las vísperas de una transición».

Primera vuelta

A esta altura, cuesta encontrar argumentos que impugnen la posibilidad del triunfo de Cristina. En la primera vuelta.
Pero perfectamente ella puede también dejar pasar la oportunidad. Pudo constatarse ayer. Entre las turbulencias emocionales, el dramatismo de las tensiones. El susto de los que se cuelgan del «Vestidito negro» (cliquear).

Ligeia. Piscis, Neptuno y el SolNo va a «morirse» por ser Presidente otra vez. Puede privilegiar su salud, ostensiblemente deteriorada.
La sabiduría aquí puede imponerse. Sobre la necesidad vital del conjunto que impulsa el «proyecto» de permanecer.

Con frecuencia, el Portal sostuvo que sólo la desastrosa oposición pudo legitimar, hasta aquí, la caudalosa mediocridad del oficialismo. En especial, se constata durante los tramos definitorios de la instancia pre-electoral. Cuando se asiste al retroceso gravemente decepcionante, de los personajes que dominaron el escenario de la contestación. Y permitieron el desmoronamiento de lo artificialmente construido.
No sólo fue el colapso pintoresco, aquí anunciado, del Peronismo Federal. Entre las desopilantes decepciones merecen destacarse -para Ligeia- dos.
Cobos, la figura inquietantemente patológica, que supo representar el cruce trunco de identidades. Encabezó los sondeos de la contestación durante tres años. Aportó confusión.
Y Macri, que supo obstinarse en desmesurados actos de crueldad contra sí mismo. Hasta acabar, él solo, en su auto-hostigamiento, con los atributos que supieron proporcionarle un cierto aura de respetabilidad.

La despedida

«Cristina se despide, paulatinamente, del poder», confirma Ligeia.
Astróloga, Ligeia es especialista en los «lenguajes sagrados». Mantiene una mirada vigorosamente penetrante. Cuesta retenerla.

Cristina -cuenta Ligeia- es pisciana. «Serpiente de Agua en el chino, con ascendente Caballo», se le complementa.
«Es enigmática, Cristina. Es portadora del misterio básicamente natural».
Pero como hoy Cristina gobierna, y se apuesta colectivamente por su permanencia, ella inscribe a la sociedad, a su pesar, en una incertidumbre indescifrable.
«En este momento, Cristina lo tiene a Neptuno arriba de su Sol natal», sintetiza Ligeia (ampliaremos).

«En el fondo, es lo mismo que sugerís vos, desde otro lenguaje» concede, después de todo gentil.
Para profesionales de la magnitud de Ligeia, la astrología china es considerada, en general, un ingenioso complemento.

Ligeia. Piscis, Neptuno y el Sol«No le va a dar el cuerpo» -define Ligeia. «Cristina, en esto, no miente. Cuando habla de los sacrificios físicos. De su salud. Porque sabe que no le va a dar la salud para otro mandato».
Prosigue: «Neptuno sensibiliza en extremo la identidad, borra límites, crea una esponja psíquica. Generalmente hay una pérdida de vitalidad, una baja de energía. Pueden aparecer enfermedades psicosomáticas o problemas de difícil diagnóstico. Es importante para ella asumir un cambio de actitud, de hábitos. El sistema le pide aflojar, sacar tensiones, bajar un cambio, relajarse. Cuerpo y mente sienten el cansancio acumulado. Tiene que haber insomnio. Sentimientos extraños de culpa. Casi intolerable es convivir con la culpa que cuesta identificar».
Ligeia asegura que con el tránsito de Neptuno sobre su Sol, «puede haber crisis en la identidad». «Cuesta imaginarse a Cristina con cuestionamientos, indagaciones profundas. Del tipo ¿que m… hago aquí?, ¿quién soy? O sentirse perdida, confusa, hipersensible».

Neptuno -cuenta Ligeia- va a quedarse sobre el Sol de Piscis hasta agosto. Para volver en febrero, con el objetivo planetario de quedarse.

De todos modos, Ligeia asegura que, si Cristina se presenta, claramente va a ganar. «Pelea sola».

«Porque exactamente eso logra Neptuno. Expande una imagen, un hechizo. Algo que no es real. Tiene un velo. Pero cuando pase, el velo se caerá. Si gana, a Cristina se la comen a los dos meses. O su propio cuerpo le va a poner el límite».

El kirchnerismo terminado

Ligeia. Piscis, Neptuno y el SolOtra coincidencia sustancial. Ligeia también sostiene que el kirchnerismo, definitivamente, se terminó el año pasado.
Aún antes que Kirchner, El Furia, irresponsablemente se muriera.

«El kirchnerismo -que rescata Ligeia- fue una época de cierre para la Argentina».
«No es casualidad que sean dos piscianos los referentes del ciclo», indica, por Néstor y Cristina, piscianos ambos (como lo es también el autor de estas líneas).

Lo increíble es que la Argentina también está -para Ligeia- en un «momento pisciano». «Es un balance del ciclo que se va, de a poco. Lo que pertenece a la transición, se va con ella. Néstor y Cristina la encarnaron como nadie. No pueden otra cosa que continuar el viaje que ya iniciaron. La otra opción, es una ilusión».
«Piscis es transición, trascendencia, cierre. Si uno -en este caso Cristina- no toma conciencia que su trabajo finalizó, y sigue adelante, encarna el arquetipo providencial del Salvador. Arquetipo pisciano, como Cristo. Sabemos cómo termina. ¡Sacrificada! No tengo dudas».
Ligeia lamenta que sea tan dificultoso compartir esta visión. Mantenerse sólo en circuitos estrechamente elitistas.

«Como te ví y escuché el lunes, en el programa de Silvestre, y coincidí, vas a entender lo que te digo».

En octubre, para Ligeia, termina este ciclo de la Argentina. «Queda sólo la confusión. El pasado repotenciado. El presente despotenciado, desdibujado, diluido. El futuro irreconocible. Irrumpe, invariablemente, un tiempo de transición».

(Continuará)

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