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La carrera por borrarse

Diseño de la fórmula Sanz-Michetti. Macri-Bergman, para el Artificio de la ciudad.

Jorge Asis - 18 de abril 2011

Artículos Nacionales

La carrera por borrarseBorrarse de la carrera presidencial. Apasionamiento deportivo que impregna -de grotesco- la política.
Reutemann, en la materia, emerge como el gran innovador.
Emblema de Los Borrados, Reutemann mantiene continuadores rescatables.
De la envergadura de Fernando Solanas, el destacado dirigente universitario.
Del Cleto Cobos, vicepresidente que amagó, durante años de encuestas, ser el jefe patológico de la oposición.
Del admirable Felipe Solá, insigne cultor del peronismo solitario. Máximo exponente del felipismo.

Y probablemente Mauricio Macri pugna, también, por desprenderse de sus ambiciones.
Es Macri el candidato nacionalmente más fuerte que la fuerza vecinal que lo respalda.
Sin embargo estudia el desperdicio necio de bajarse de la oportunidad histórica. De convertirse, si pone un poquitín de arrojo y de ganas, en uno de los dos sucesores posibles de la señora Cristina (que también se encuentra a punto de borrarse). El otro es Alfonsín. Ampliaremos.

Renunciamientos

Dijimos que el agotadísimo ciclo kirchnerista simula su debilidad gracias al catastrófico vacío que generan los opositores.
Cristina es lo único que el kirchnerismo tiene de presentable en la vitrina. Pero ella se encuentra en la proximidad de decepcionar a los kirchneristas que se cuelgan, con desesperación, de su «Vestidito negro» (cliquear).

A esta altura de los renunciamientos, cualquier empleado municipal sabe que Macri contiene un primer anillo de Saturno que lo retiene. Es el anillo que se opone a la aventura presidencial. Lo conforman buenos, interesados amigos. Creen, con temerosa sensatez, que la de «Macri Presidente» es una causa perdida.
Nunca, con los números disponibles, Macri podrá ganar. Para los saturninos, conviene el intento de repetición en la ciudad.
Evaluación profesional del filósofo post moderno Durán Barbas, alias El Equeco. Y sobre todo de Nicolás Caputo, que es el verdadero ideólogo del PRO.
Empresario, «amigo de la vida». De continuar Macri con el caprichito presidencial, Caputo tendría que anticipar, para la eventual campaña, según nuestras fuentes, alrededor de 20 millones de dólares. Ya que ningún otro, en el PRO, pone.
El PRO no cuenta con el mínimo sistema de recaudación. El mérito de sus aguerridos militantes reside en el conocimiento teórico, de ningún modo en mangar (para causas que no sean estrictamente personales).
Entre todos (Caputo, Durán Barbas, Torello, el benjamincito Peña), se comieron el amague del Frente Encuestológico de la Victoria. Con la magia de sus números paralizantes.
La carrera por borrarseEntonces es preferible que Mauricio se quede. Atravesado entre los piquetes de la ciudad.
Aparte, no tienen otro Mauricio que pueda asegurarles el triunfo en el Artificio Autónomo (que Mauricio tampoco les puede asegurar, y menos si se borra). Justo ahora que baja, hacia la competencia metropolitana, el vibrante dirigente universitario Fernando Solanas.
La mantención del territorio conquistado admite el cuento, perfectamente estructurado, de la grandeza democrática. La búsqueda de acuerdos se transforma en la puerta de la salida honorable.

Aplazados, desplazados y aprobados

«El límite es Macri».
Lo traza el pudoroso Ricardo Alfonsín, en rapto conmovedor de progresismo anti-noventista. El Alfonsín único que muestra, hasta hoy, ganas de ser. Felizmente no participa del apasionamiento por borrarse.
Pero Ricardito lo aplaza a Macri. Le pone -por derecha- un 2.
Macri le sirve, a Alfonsín, para enviarle un mensaje a la sociedad que supone signada por el progresismo. Le dice también que él, aunque no lo parezca, tiene algo que ver con la izquierda. Ya que Macri, para el imaginario, es la derecha. ¡Bravo, Ricardito!
Pero Alfonsín lo aprueba a Solá. Le pone en el final un 7. Conste que Felipe aprobó también el parcial que le tomó la señora Stolbizer. ¡Felicitaciones! (ampliaremos).

Pero los pudores digestivos de Alfonsín no son compartidos por el correligionario Ernesto Sanz. Es aquel desafiante trunco que tomó distancias de la interna que supo generar. Sanz también se borró, pero para continuar en carrera.
¿Para qué perder hoy cuando se puede perder dentro de tres meses?

Sanz, el senador, lo digiere, al alcalde Macri, sin necesidad de tomar hepatalgina.
La carrera por borrarseConsecuencia, acaso, de la amistad reconfortante que Sanz -el crédito de Luis Betnaza, más que de Techint-, mantiene con la señora diputada Gabriela Michetti.
A Michetti, en los sectores dirigenciales del PRO, ya no saben, según nuestras fuentes, adónde ubicarla. Lo que quieren, acaso, es deshacerse, con elegancia, de su firme aureola de superioridad.
Para sacarla de la vice-jefatura de gobierno del artificio autónomo, a Gabriela la enviaron, en el 2009, como mascarón de proa. Hacia la indolencia parlamentaria.
Perfectamente, en el 2011, podrán promoverla para la vicepresidencia de la nación.
Pero ya no para secundarlo a Macri. Porque, en el apasionado peregrinaje por borrarse, Macri supone haber encontrado el presidente alternativo. Y no es Reutemann, que mantuvo siempre más ganas de borrarse que el propio Macri.
Es Sanz. El amigo de Gabriela.
Meras consecuencias del ocio creador de la Cámara de Diputados.

Pizzería de la oposición

El pretexto de bajarse deriva, en Macri, en un acto de servicio patriótico. Por la unidad superadora de las porciones de la pizza de la oposición.
Con la proposición del acuerdo democrático para avanzar, en la pizzería, «en las sustanciales políticas de estado».
Es la porción de la pizza unificada que Macri podría protagonizar, junto al radicalismo no alfonsinista (o sea con Sanz). Y siempre Sanz. Y con algún cristal de aquel espejo pulverizado del Peronismo Federal. O sea con Duhalde. Aún devaluado por la sistemática coherencia de los papelones, Duhalde mantiene la marca del peronismo que disiente.
Lo cierto es que si Macri se junta con Duhalde, y con Sanz, se resuelve, salomónicamente, la interna ideológica que persiste en el vecinalismo del PRO. Entre los pro-peronistas y los pro-radicales.
Los primeros, con mucho ruido pero sin votos, suelen inclinarse por el carismático Rodríguez Larreta. Es el ídolo de Pompeya y Flores Sur.
Los pro- radicales se encuentran más o menos conmovidos con la aureola de superioridad de la señora Michetti. Es presentable.

Indolencia creadora

El cuadro descripto, que hasta parece ficcional, es el balance de las dilatadas jornadas de indolencia de la Cámara de Diputados.
Por el parlamento, ni de visita, ya no asoma el menor atisbo del poder. Pero brotan formidables ideas. Próceres del Billiken, para rescatar en el futuro, invierten la monotonía laboral en emocionarse con la grandeza anticipada de la unidad. Aquí se destaca Federico Pinedo (apellido recurrente en la historia). Y el paisano cordobés Oscar Aguad. Legisladores invalorables a la hora de bordar la estructura que le permita, a Macri, bajarse. La artesanía de borrarse. Para desconcierto de la dupla Schiavoni-Monzó. Son los armadores nacionales de la virtualidad «Macri Presidente».
«Si te vas a bajar, Mauricio, avisanos».
Es que los armadores pueden quedarse colgados. Del mecano que intentan armar.

La insolencia del texto no tiene que obstaculizar el lanzamiento de ningún acuerdo patriótico. Que derive en la fórmula presidencial.
Ernesto Sanz-Gabriela Michetti.

En Córdoba, por la gobernación, iría Aguad. Pero acompañado de Mondino (esquirla del Peronismo Federal). Mondino exhibe el invalorable mérito de contener a la señora Carolina Perín.

En Buenos Aires, la provincia inviable (cliquear), después de peregrinar por los anaqueles de infinitos supermercados, Francisco De Narváez, el Roiter, podrá consagrarse como candidato a gobernador (con Sanz como presidente propio, para consumo personal).
El Roiter es el único estadista que se encuentra capacitado para generar colectoras al revés. De presidentes que pretendan trajinarle votos para llevarlo -a Narváez- como gobernador.

Neo Desarrollismo

La carrera por borrarseDe prosperar el menjunje neo desarrollista, diseñado desde el ocio del parlamento -y para algarabía de Nicky Caputo, el «amigo de la vida»-, Macri podrá desperdiciarse en el Artificio Autónomo. Sin percibir que, si pone algo de paciencia, y un poquitín de huevitos, se le da la sortija presidencial.
El poder -aunque cueste admitirlo- está vacante.

Los que crean que Macri, si ubica a Gabriela como vicepresidente, va a llevar al carismático Rodríguez Larreta como vicejefe, golpean la puerta equivocada.
El ídolo de Flores Sur -Rodríguez Larreta-, motivo de excitaciones de las proustianas «muchachas en flor» del PRO, va a continuar -si Macri gana- con la administración cotidiana de la ciudad.

A Macri lo va a acompañar, según nuestras fuentes, Sergio Bergman. Alias «El Rabino Bergman».
Es el verbalista simpático del templo de la calle Libertad. De donde nunca, acaso, debió haber salido.

Al cierre del despacho, sólo predomina un obstáculo. Que Sanz, el Reutemann del radicalismo, se borre también del proyecto en gestación.

Solemnidades llamativas de la historia. Porque, en el neo desarrollismo que se planifica, Sanz se resiste, culturalmente, a repetir el ejemplo de Arturo Frondizi.

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