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Caminos de Massa

Colectora para Cristina. Interna contra Scioli. Ser vice de Macri. Irse con Duhalde. Quedarse en Tigre.

Jorge Asis - 12 de abril 2011

Artículos Nacionales

Caminos de Massa«Los dos, Reutemann y Massa, son los que pueden alterar el aburrimiento del panorama», consigna la Garganta.
A esta altura, confiar aún en Reutemann, para acceder a algo intangible, deriva en una causa atrozmente perdida. La acumulación de precauciones lo aproximan -a Reutemann- hacia la temeridad. Aunque oportunamente haya tenido el coraje para acelerar, en plena curva de Le Mans, a 250 kilómetros por hora. Pero hoy Reutemann, sigilosamente, se abrevia.
«Se acostumbró a llevarse siempre la mejor mina del baile sin siquiera cabecearla», sentencia la Garganta.
Felizmente, Sergio Massa, alias Massita, es más audaz. Tiene 28 años menos. La hoja de ruta le indica, sin ir más lejos, que los caminos lo llaman. Como si fuera Urtubey.
El intendente del Tigre dista de merecer la categoría de mini-gobernador. Tampoco quiere serlo. Se encuentra, metafóricamente, en la rotonda de la Distribuidora Etcheverry. Entre las vacilaciones. Sin decidir qué camino tomar. Acompañado, alternativamente, de un par de intendentes que se cansan de hacerle caso. De dar vueltas, y vueltas, en la rotonda, sin enfilar para ninguna parte.

Con lo que tiene, le alcanza para conservar lo conquistado (sólo Tigre). Pero le falta bastante para conquistar lo que ambiciona. La gobernación de «Buenos Aires, la provincia inviable» (cliquear).
Con lo que amenaza obtener, le basta para atormentar, primero, al desperdiciado Caudillo Popular. El depilado Francisco De Narváez, alias El Roiter. Y para preocupar, al menos levemente, a Daniel Scioli. Es el Líder de la Línea Aire y Sol, mal apodado Mancusso. Es el objetivo de depilación del kirchnerismo póstumo.

Semillero del ANSES

Procede del «barrionuevismo» contrarrevolucionario de San Martín. Antes de la adolescencia liberal de la UCEDE, el partido de Jorge Pereira de Olazábal, máximo exponente del olazabalismo.
Pero Massa es un producto típicamente regional del semillero inagotable del ANSES.
Caminos de MassaInstitución ilustrativa de las certezas emanadas del tango «Pa que sepan cómo soy». Enseña: «con guita cualquiera es vivo, son anzuelo los canarios».

Amado Boudou, alias Guitarrita, el sucesor de Massa, surgió también del ANSES, hacia el estrellato del poder.
Ahora talla Diego Bossio en el semillero. Cada vez viene más requerido por los fervorosos activistas del Frente Encuestológico de la Victoria. Por proyectados sedientos que, para manotear algo, necesitan la autorización del Palacio.
Massa pasó del ANSES hacia la intendencia de Tigre. Desde Tigre, hacia el cargo de Premier (jefatura de gabinete). Fue cuando los Kirchner consiguieron la magna hazaña de desembarazarse del poeta romántico Alberto Fernández, alias Maiacovsky. Desde entonces, Maiacovsky deambula su nostalgia por los canales de cable. En libertad lírica de contratación. Factura, con relativa suerte, su carácter fundacional.
Massa volvió después, vencido, a Tigre. A «La casita de los viejos».
Fue sucedido, como Premier, por Aníbal, el barrenador oral.

En adelante, Massa debió digerirse las densas alcahueterías de Wikileaks. Por un presumible desborde de expansiva locuacidad social. Ante «Los americanos (que) te entregan siempre» (cliquear). Rapto de funcionario moralmente despechado, que no logró contener Malena, su esposa, bastante más racional.
«Guitarrita» Boudou, en cambio, desde el semillero del ANSES, saltó hacia el despedazado ministerio de Economía. Para lanzarse, con el complemento de la guitarrita, hacia la indolencia de la candidatura. Es el preferido del Palacio, para comandar el «artificio autónomo» de la capital.
Por su parte, Bossio, instalado como dueño del semillero, sólo tiene afanosamente que dedicarse a cuidar la relación político/matrimonial que lo respalda. La pasión por la señora Valeria constituye la base de su legitimidad política. Por la proximidad de Valeria con la señora Cristina. La presidente que, sospechosamente, carece de amigas.
Es -Cristina- el emblema de la debilidad del kirchnerismo póstumo. Porque Cristina, presidente y locutora oficial, es lo único que les queda, junto a Fuerza Bruta, las pedanterías de la Televisión Publica, el paralizante Frente Encuestológico de la Victoria y los efectos redituables del «Vestidito Negro» (cliquear).

Depilación a la cera negra

En la rotonda, a Massa le quedan poco más de 20 días para decidir si se queda en el Tigre. De donde tal vez nunca debería salir. Para convertirse en un mini-gobernador. Ya comienzan, según nuestras fuentes, a crecerle eventuales sucesores. Abunda, en Tigre, el hambre de poder.

Caminos de MassaPuede tomar para el lado del gobierno. Con la gestación de otra colectora. Para juntar votos con el estandarte de «Cristina Presidente», que lo lleve como candidato a la gobernación. Sin conformar su propia lista de diputados. Negocio horrible. Sin la ventaja de erigirse como «jefe político». Recomendación -según nuestras fuentes- de Duhalde.
La colectora lo reduce, a Massa, a la categoría de otro Sabbatela. El «Graciela Ocaña con barba».
De anotarse en el camino estratégico de la colectora, junto a sus intendentes, Massita participaría del depilado en seco de Scioli. A la cera negra.
A Scioli decidieron depilarlo, inexplicablemente, desde La Craneoteca de los Genios, que comanda Zanini, hoy casi a la par con Verbitsky.
En representación del país de enanos que necesita que nada -ni nadie- crezca.

«Si Massa va por la colectora, Cristina acumula más votos, pero se divide el voto peronista», baja línea la Garganta.
Puede quedarse Stolbizer con la gobernación. O Narváez, el depilado serial.

Otras Gargantas aluden a la falta de apasionamiento de Massa por enarbolar el estandarte de Cristina. Como tampoco mantuvo nunca intenciones de enarbolar el mascarón del extinto Kirchner, que en paz descanse.
En algún momento, según nuestras fuentes, y con El Furia vivo, Massa hasta se entusiasmó con las adulaciones que podían derivar en la ilusoria candidatura presidencial.
Cierto consultor, HH, y el Pepe Pampuro, ídolo irreparable del Portal, podrían ampliar el delirio presidencial, infortunadamente desechado.

La interna

Ocurre que Massa estudia tomar el otro camino. Hacerle la interna a Scioli. Por adentro del Partido Justicialista. Con mayor probabilidad de recibirse de jefe político, como le recomienda Duhalde.
La interna. A los efectos de disputarle -a Scioli- la chapa del gobernador. Es la opción que más entusiasma, según nuestras fuentes, entre la simpática canalla de los distritos. Al ejército de los desplazados. Los sin techo, sin tierra, sin siquiera esperanzas. Se colocan, por las dudas, frente a la nueva ventanilla.

«Mancusso lo masacra a Massita en una interna. Que la haga. Le va a quedar el c… como una amapola», define la Garganta del airesolismo. Es Garganta asidua de La Ñata, la quinta donde suele hacerse política con pantalón corto.
Pero en La Ñata, aquel que se pone los cortos, pierde el respeto. No moja más.

Para colmo, la Rata Massa, y el Mono Scioli, se llevan cordialmente bien. Incluso, Massa conserva atisbos ideológicos del Aire y del Sol.
Cuenta un mini-gobernador que, en la última reunión entre Scioli y Massa, de quince días atrás, hablaron de la posible interna.
– Me conviene más enfrentarte, Daniel, que negociar con vos -le dijo.

Pero cuentan que Massita le planteó también la insolencia de otra opción. Que Scioli ponga las b… de una vez y vaya por la presidencia.
– Y ahí sí que voy como tu gobernador. ¿Quién nos para, Daniel?

Ruta del PRO

También aparece, en la rotonda de Distribuidora Etcheverry, el camino del PRO. Viene cargado de badenes, fastidiosos desvíos, vueltas e infinitas vacilaciones.
El diálogo de Massa con el PRO es encarado a través de los armadores nacionales de Macri. Atormenta al desperdiciado Narváez.
Ocurre que Narváez, para que no lo depilen más, necesita disponer, de inmediato, de un candidato a presidente para consumo personal. Y siente que Macri, en el fondo, lo dilata. Lo pedalea. Lo entretiene con caramelos de madera. O peor, que Macri participa de la faena colectiva de la depilación. Como si Narváez fuera la encarnación de López Murphy.

Caminos de MassaEntonces, ya caído Cobos, con la sagacidad de la perinola, Narváez prefiere impulsar el acercamiento -tan buscado- con Ricardito Alfonsín.
La Clonación Transformadora (Alfonsín) viene suelto de cuerpo, liberado de Cobos, y hasta, tal vez, del decepcionante Sanz.
Pero Narváez se inquieta de más. Porque los puentes de Massa, con el PRO, no son para depilarlo, necesariamente, a El Roiter.
Los puentes son para tantearlo, a Massa, según nuestras fuentes, con la vicepresidencia. Para conformar la dupla Macri-Massa.
Eme-Eme. Para estupor de la hegemonía, en el macrismo, de CaCa, Caputo y Calcaterra, corazón ideológico del PRO.
Los CaCa, lo prefieren, a Macri, para siempre, atornillado en la capital. Igual que Durán Barbas, El Equeco.
Seres racionales que prefieren conservar la capital, antes que perder en la nación. Sin importarles, en absoluto, el hartazgo profundo que siente Macri por padecer en el clavel del Artificio Autónomo. Sin soportar otro período de odiosa convivencia con Cristina.
No lo pasa, Macri, ni con Reliverán.

En el medio de la rotonda de Distribuidora Etcheverry se le abre, a Massa, por último, otro afectuoso camino. Lo lleva hacia el destino conocido. Duhalde.
Pero la ruta -le advierte cierto intendente rural-, se encuentra intransitable.
Colmada de baches. Ideales para ponerse, el futuro, de sombrero.

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