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Pastillas de carbón

El Vasco Orduna, la doctora Buratovich, Los Rompes y el exhorto de Moyano.

Jorge Asis - 4 de abril 2011

Artículos Nacionales

Pastillas de carbónA Hernán Darío Orduna, embajador Artículo Quinto, Secretario de Coordinación de la Cancillería, alias el Vasco, ex vicegobernador de Entre Ríos, suele disgustarle que Los Rompes le interrumpan sus reuniones. No les da b…
Pero la doctora María Mercedes Buratovich, Subdirectora de Asuntos Jurídicos, distaba de ser una «rompe» (es, al menos, lo que supone).
Lo cierto es que Buratovich no se atrevió a patear, como correspondía, la puerta del Vasco. Es el funcionario que sucedió al Tojo, alias Ojea Quintana.
El tema de La Rompe (el exhorto de Moyano) «ameritaba» la interrupción.
«Causas y pruebas relacionadas con Hugo Moyano y su familia, en una investigación por presunto lavado de dinero».

La doctora Buratovich se encontraba a cargo de Asuntos Jurídicos desde la partida de la doctora Cirotti.
El exhorto, que recién llegaba de Suiza, lo había recibido el doctor Soler. Es -Soler- casi un contratado. Se lo trasladó a su jefa, Buratovich. Pero, por las características del exhorto, la doctora prefería consultarle a Orduna, su superior.
Sin embargo El Vasco, según nuestras fuentes, no quería, en realidad, que ningún «rompep…», lo molestara.
«Que no me rompa».
Entonces la doctora Buratovich, para no «romper», hizo lo que correspondía. Le dio el traslado, al exhorto, a la Justicia.

Incendio del país

Pastillas de carbónAl enterarse Moyano, por poco incendia el país. Fue cuando decidió el espectacular papelón de convocar un paro general. Con movilización de camiones hacia la Plaza de Mayo.
«Esos turros de La Rosada». Se lo querían llevar puesto. Iban a saber quién era.
Zanini, según la Garganta, estaba más asustado que Cristina. Debió tragarse dos píldoras de carbón.
Nadie lo podía parar al Negro.
El obrero de Carpani quería que sangraran.
Pero le vinieron, de pronto, unas extraordinarias ganas de arrepentirse. De encarar la marcha atrás. Arrugar. No pudo confirmarse si Moyano también debió recurrir a las pastillas de carbón.

La acción contenedora de las pastillas de carbón fue complementada por la intermediación del ministro De Vido. El único -De Vido- que podía postularse, desde el gobierno, para atemperar las iras desatadas de Moyano. Con su palabra confortadora. Algunos valiums. Y sin necesidad de marroquinería.
Entonces De Vido fue a contenerlo a Moyano. Que tenía, por su parte, intolerables deseos de ser contenido.
Se desahogó después, en la conferencia de prensa. Degradó a la señora Graciela Ocaña, y a Daniel Hadad, El Fenicio (aunque sin mencionarlo).
Pastillas de carbónY Moyano, como un buen macho, arrugó. «Paro en suspenso».

Y todo porque El Vasco Orduna, entreverado en la interna de Entre Ríos, con dilemas sustanciales de Busti y de Mayita, se resistió a recibir a la doctora Buratovich. La pobre abogada que se disponía a interrumpirlo, sin intenciones de ser tildada, irrespetuosamente, de Rompe. Llegaba con otro papelito. De los tantos.

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