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Roma, papelón y después

LA COMEDIA DE TELECOM (III): Los italianos replantean la estrategia. Planifican acercarse a los Kirchner.

Oberdan Rocamora - 4 de junio 2010

Miniseries

Roma, papelón y despuésescribe Oberdán Rocamora
Redactor Estrella, especial
para JorgeAsísDigital

«Si discriminan a Telecom Italia, la Argentina va a tener problemas con la Unión Europea».
Lo dijo Gianni Pitella, eurodiputado. Vicepresidente primero del Parlamento Europeo. Fue la semana anterior y en Buenos Aires, en la visita diplomáticamente apretadora.
En «La estrategia de quedarse» (ver), se planteó que los italianos de Telecom no quieren vender. Dilatan. Pedalean. Lo demuestran con las complejidades que surcan las condiciones requeridas. Resisten la estampilla de monopólicos. Telefónica de España y Telecom Italia son -esgrimen- empresas diferentes. Aunque los españoles hayan penetrado, en sentido comercial, a los italianos.

La Comedia de Telecom, si se torna divertida, no es por la transparencia ingenua de los europeos pragmáticos. Es por el entrecruzamiento apasionado de los ofertantes argentinos. Literatura doméstica.
Sin ir más lejos, el hostigamiento de Eduardo Elsztain, de IRSA, hacia los Werthein, hubiera inspirado un cuento -si no de Alberto Gerchunoff- de Bernardo Kordon. O de Isidoro Blaisten. Legitima Elsztain, el apasionamiento por el negocio, en el mandato cabalístico del infalible rabino Bitton.
En cambio, los vaivenes de Matías Garfunkel Madanes, el heredero serial, mantienen motivaciones menos místicas. Es para un cuento de Fray Mocho. O un Roberto Payró. Picaresca contemporánea.
Así como Elsztain recibió el mandato sublime del rabino, Garfunkel Madanes, para avanzar por Telecom, recibió la seña presidencial. Para que se desprendiera del consorcio «del comisario». Y se quedara, con el negocio, sólo él. Flamante privilegiado. Matías comparte, en apariencia, con La Elegida, el aporte intelectual de cierta terapeuta. Menos cabalista que freudiana.
Debía Garfunkel Madanes plantar a Los W. Colgarlos. A quienes lo habían, justamente, acercado. Con el objetivo que el heredero serial pusiera la torta. En el consorcio que comparten Los W, que ya están adentro del negocio, pero en litigio permanente con los italianos. Junto, en el consorcio, a Ernesto Gutiérrez Del Conte, y -cada vez más a la distancia- Eduardo Eurnekián, que sobrevuela. Cuando por las acciones de Telecom -el 50 por ciento de Sofora- cotizaban 580 millones de dólares. Casi 200 millones de dólares atrás.
Garfunkel Madanes iba a poner la mitad de la torta. Aunque no estaba claro quién demonios iba a poner la otra mitad.
Cuentan las Gargantas que Eurnekián, para zafar, amagó con no poner más de 120 millones. Y Ernesto Gutiérrez se disponía, por su parte, a poner el hombro y la voluntad.
El arte de hacer negocios, sin poner una moneda, es unas de las fascinantes virtudes del pre capitalismo argentino. Siempre resulta utilitario el argumento de los fondos de inversión.
Pero Gutiérrez tenía una gran virtud: el acceso, cotidianamente asegurado, a la oreja de Kirchner. No obstante, al no aparecer la moneda, de ningún miserable fondo de inversión, las fuentes malignas indican que se vio opacada la influencia. Al extremo de agudizarse la tirria personal que le dispensa, según nuestras fuentes, La Elegida.
Por vías maliciosas, puede confirmarse que, a La Elegida, la operaron. Le dijeron, sin anestesia, que el consorcio necesitaba, para concretar el negocito, los fondos de la ANSES.
«A mí no me sacan ni un mango», dicen que gritó La Elegida, y se dispuso a cortar rostros. En principio, el rostro del marido, que estaba más a mano.
A propósito, de un tiempo a esta parte, La Elegida se le retoba a menudo a El Elegidor. En cualquier momento puede discutirle la candidatura para la re reelección del 2011.

Nostalgias de Arlt

La irritación presidencial motivó que Garfunkel Madanes, con relativo sentido de la lealtad, se abriera del consorcio. Para diplomarse como el nuevo privilegiado de Olivos. Renunció por carta. Para aventurarse, por su cuenta, a ofertar, directamente, en Roma. Entonces emprendió el vuelo memorable, en su avión privado. Acompañado de los «grandes valores del tango». Sobrevivientes de la novela nunca escrita por Roberto Arlt.
Primero, Raúl Moneta, el empresario enemigo, número uno, de Magnetto, el súbito enemigo -número uno- de Kirchner.
Los enemigos de un tercero, aunque nada tengan que ver entre sí, en general suelen entenderse. Sin verse.
Moneta es socio de Garfunkel Madanes en los medios.
Por intermediación de Moneta debiera recibirse, en la comedia, con aplausos y serpentinas, la aparición de Jorge Rodríguez. El Corcho. Socio -El Corcho-, a su vez, de Moneta, al menos hasta emprender el viaje. En el emprendimiento de Arenas Jockey Club de San Isidro. Proyecto que iba anunciarse en la semana (Junto a Bruno Quintana, el presidente del Jockey, y el intendente Posse, de San Isidro. Pero el cotillón que organizaba la señora Sofía Neimann debió suspenderse. Ampliaremos).

Para darle acción y aventura a la historia, debe recibirse, también, en el viaje a Roma, a Frank Holder. Es el asesor multifuncional que mantiene presuntas influencias en cuestiones de espionaje.
En Roma, El Corcho acercó, a la delegación, a Luca Simoni. Italiano que mantiene un portal de noticias, como el AsísDigital. Familiarmente unido a Carlos Sergi, el suegro de Luca. Siempre evocado, don Sergi, con dulzura, en la Siemens.
Pero las sorpresas alcanzaron el éxtasis cuando apareció, misteriosamente, el inmortal Gian Carlo Elía Valori. Es el maestre de la P Due (Don Gian Carlo Elía Valori supo acompañar, en el regreso legendario de 1973, en el charter, al general Perón).
Siempre, para hacer negocios en Italia, es necesario tener alguien que entienda de camorra.

Al fantástico alboroto de las presentaciones tardías, deben sumarse los hostigamientos literarios del senador italiano Esteban Caselli, alias Cacho. Es candidato presidencial en la Argentina. Con sus minuciosos pedidos de informaciones, con aprietes legislativos, Caselli pudo alterar la parsimonia del edificio de Telecom.
A esta altura, ya Caselli no inquietaba por la alianza extraña con Elsztain, basada en el rencor coincidente, en contra de Los W. Enemigos de Caselli en la interna de River (ver primer despacho de La comedia).
La alianza del Cacho -según información suministrada por La Camorra- era, ahora, con el Grupo Clarín.
Como el Grupo Clarín, en el tema Telecom, quedaba fuera de juego, sólo quería perturbar. En la estrategia de desgaste, funcional a los italianos. Los que prefieren permitir, tan sólo, el paso del tiempo. Con la certeza del desgaste del kirchnerismo, y así comenzar de nuevo.
Por si no bastara, se cruzaban, también, otras camorras nacionales. Comunicaciones de abogados de los consorcistas, abandonados por Garfunkel.
Los hombres de Franco Bernabé, el CEO de Telecom, disfrutaban con las peleas inagotables de los postulantes argentinos. Al final, sólo por ausencia, adquiría seriedad la postulación del Grupo Román (ampliaremos).

Depilaciones

El desbarajuste romano transcurrió, en gran parte, en la escenografía del hotel Forte de Russie. Cinco estrellas. A los efectos de no invadir privacidades, aquí se prescinden de los episodios relativos al esparcimiento. Sólo deben destacarse las ceremonias de depilación, en seco, al heredero serial.
Para asombro de Moneta, y ya en ausencia del misterioso asesor Frank Holder, a Garfunkel Madanes le depilaron, para empezar, seis millones de dólares. A los efectos de contratar una Consultora de primera línea. Lo que son las ventajas que brinda la tecnología: Garfunkel Madanes ordenó la transferencia desde el Blackberry.
– ¿Te volviste loco, Matías? -le dijo Moneta, en el bar del hotel, casi descontrolado- Hacé lo que quieras con la tuya pero…
Consultora cercana, en apariencia, a amigos de Luca. Contratada para emprolijar el desbarajuste consumado. Para mantenerlo, al depilado, en carrera, en la pugna por Telecom, a pesar de la presentación tardía. Y para mostrarle algo, aunque sea un papelito con membrete, a La Elegida.
Aparte, los amigos de Garfunkel Madanes deberían felicitarlo. Deben buscarlo en su Blackberry. Porque, quienes lo esparcieron en la noche romana, y después también en Nueva York, lo convencieron de las conveniencias de adquirir también una constructora. Una pichincha de tres millones de dólares. Con el aval, ciertamente desinteresado, de cierto secretario magnánimo. El benefactor de apellido vasco. Un titán que suele inflamarse de importancia personal, por la cercanía laboral con el superministro De Vido. Garantía que la empresa tendrá, para prosperar, las obras que necesite.

Otra vuelta de tuerca

El periplo de los oferentes argentinos, sirvió para que los italianos de Telecom replantearan la estrategia de quedarse.
«Otra vuelta de tuerca», como el relato de Henry James. Comprendieron, con celeridad, la idiosincrasia argentina. Heredada, en gran parte, de la cultura italiana.
Estudian, según nuestras fuentes, acercar posiciones con el dueño del circo. El único que distribuye la realidad del poder, entre tantos planetas aventurados que surcan a su alrededor. Con los Kirchner.
Lo más sensato, sostienen los tanos, es pactar directamente con Kirchner. Para que se deje (Kirchner) de jorobar con la cruzada antimonopólica. Si consigue lo único que prioritariamente le interesa. Dejar afuera, de Telecom, a Clarín.
Quedarían pendientes, en el replanteo, los cuantiosos litigios que mantienen con Los W.
La vuelta de tuerca podrá sorprender, incluso, hasta al nutrido estudio jurídico que defiende los colores italianos de don Franco Bernabé. Los solventes dilatadores del Grupo Pagbam. Para deletrearlos.
Pérez Alati, Grondona, Benítez, Amsten y Martínez de Hoz.
Se asemeja a la formación de la delantera mundialista tradicional.

Oberdán Rocamora
para JorgeAsísDigital

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