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Nuevo Cardenal Samoré

GUERRA DE CONVALECIENTES (III): Julio De Vido, el puente entre Kirchner y el Grupo Clarín.

Oberdan Rocamora - 16 de abril 2010

Miniseries

Nuevo Cardenal Samoréescribe Oberdán Rocamora
Redactor Estrella, especial
para JorgeAsísDigital

Emulo laico del Cardenal Samoré, Julio De Vido intenta, según nuestras fuentes, la sensata utopía del acercamiento. Mientras tanto, estallan las esquirlas del bombardeo máximo. Signa la Guerra de Convalecientes. Librada entre Los Kirchner y el Grupo Clarín.
El mediador, el nuevo Samoré, el ministro De Vido, representa la moderación. Complemento de una de las partes demenciales de la contienda. Que alcanzó el punto más alto de la intensidad exterior durante el acto del 24 de marzo, en la ex ESMA. Para ser superado por la importante demostración del jueves. Decenas de miles de militantes fervorosos se movilizaron para apretar a la Justicia, frente al edificio emblemático de los Tribunales. Donde se registró el acto de patetismo paradójico. La señora Hebe de Bonafini tildó, a la Suprema Corte, justamente, de «decrépita».

Los frentes

La Guerra de Convalecientes suele caracterizarse por la ofensiva permanente de los Kirchner. Contrasta con la actitud frágilmente defensiva del Grupo. Contraataca con deficiente información, plantada por profesionales sin mayor convicción. Distan de asumir las bondades de la causa. Es ajena.

Se destacan cuatro frentes principales de batalla.
Dos pertenecen a la artillería económico-empresarial.
Papel Prensa, donde se planifica la cercana implosión. Y Cablevisión Multicanal. Los altibajos de la megafusión derivan en la monstruosidad jurídica de avances y retrocesos. Aprobaciones y obturaciones. Apelaciones entrecruzadas.
El tercer frente es de infantería político-institucional.
La Ley de Medios, que se discute en la Justicia. A través de masivos aprietes de barra brava. Guerrilla de espontáneos utilizables. Kirchnerismo izquierdoso, con peronistas minoritarios. Esclarecidos que nada tienen para perder y encontraron una causa.
El cuarto frente es el más conmovedor. Los Derechos Humanos.
Alude a la problemática bastardeada de los hijitos bastante grandulones, muy mal adoptados, 34 años atrás, por la señora Ernestina Herrera de Noble.
Aquí el objetivo de máxima es brutal. Consiste, según nuestras fuentes, en encanarla. Reiterar la receta del Juez Marquevich. Masacrado, oportunamente, Marquevich, por los kirchneristas. En los tiempos de la paz activa de los Kirchner con Clarín.
Los optimistas, intoxicados de información favorable al oficialismo, indican que Gargantas serviciales, vinculadas a la tristeza del MID (Movimiento de Integración y Desarrollo), suministraron datos invalorables, relativos a la procedencia de los grandulones. Atañe, incluso, a la fantasía del colaborador del diario. El amigo de La Casa que habría llevado, envuelto, de regalo, un paraguayito.

El Puente

En tiempos de Kirchner, para Clarín, representa De Vido el puente que supo representar Eduardo Bauzá, en tiempos de Menem.
Hoy De Vido es el funcionario intocable. Como lo fue Bauzá (es de esperar que Clarín, para desmentirnos, no se dedique, a partir de mañana, a la faena de esmerilarlo).

Por peronista racional, De Vido es respetado entre los escasos empresarios que aún persisten.
«Es el único con el que se puede pactar», nos confirma una Garganta. Suelen confidenciarse, en operativos casi clandestinos, como si fuera un cardenal real.
Pasa lo mismo con los gobernadores «del palo». Los peronistas que no tienen mayor interés -según nuestras fuentes-, de hipotecar sus estrategias en las batallas obsesivamente personales del matrimonio. «Al Furioso hay que pararlo», confiesan.
Carecen del menor interés de continuar la pelea con Clarín. No la sienten. No es de ellos.
Otros que también suelen rendirse, ante el Cardenal De Vido, son los sindicalistas. A los Gordos, por ejemplo, tanta polvareda oral les disgusta.
«El Furioso te manda al frente para después negociar él. Muy giles, Rocamora, sabés que no somos».
A Moyano, incluso, como ya arregló «la suya», tampoco en el fondo le interesa, según nuestras Gargantas, seguirla.
Con lo dañado tal vez ya es suficiente. A Clarín, considera, según nuestras fuentes, que Kirchner ya lo partió. Le demostró que es un auténtico pesado de aire y de papel. El papel se rompe fácil.
Téngase en cuenta que Moyano aspira a ser, en su delirio, por lo menos, Gobernador. Pronto va a disponer del propio canal (aunque siempre, para hacer política, resulta más positivo explotar los medios de otros. A lo sumo, alquilarlos).

Destacar, en De Vido, la capacidad de peronista negociador, es la manera incómoda de descalificar, en la materia, a los Kirchner. Diferenciarlo. Sobre todo de La Elegida. Ella es quien mantiene, en la actualidad, la conducción de la guerra. Es precisamente el dilema.
Hay que captar las diferencias de estilo en el matrimonio presidencial. De fondo, no sólo de forma.
Cuando Kirchner pega, es siempre para negociar, desde una posición de fuerza superior. La Elegida, en cambio, es limpiamente frontal. Cuando pega es para destruir.
De ser por Kirchner, el armisticio ya se hubiera firmado. Para llegar, con menos turbulencia y ambiciones, hacia la posta del 2011.

Los que sepan leer los permanentes avisos de Clarín, podrán comprobar que De Vido es el único funcionario importante, de la tropelía kirchnerista, que nunca es castigado. No le llega, ni siquiera de rebote, ningún daño de los tantos que proporciona, en la caída, Ricardo Jaime. El subordinado de vuelo propio que se le reportaba. Aunque tuviera relación directa con el Jefe (en todo sentido), Kirchner.
Jaime es el alfil entregado. Por travesuras, acusan, autónomas. Sin reportarlas al mando natural.

Las protecciones

Los entendidos, con capacidad informativa para la conjetura, subrayan la extraordinaria protección que supieron configurarle, a De Vido, en la Justicia.
Cuenta con los apoyos de los imaginativos artesanos. Especializados en el sutil oficio de la protección, o del castigo judicial. Cuenta con algún amigo de la Justicia que le fue siempre demasiado leal. Supo hacerle favores importantes. Como apartarle, en el momento preciso, al Matador que iba, en cierta causa, por su cabeza. Cuenta, en fin, con el blindaje jurídico de su esposa. Con el asesoramiento del abogado ideal para el ámbito administrativo. De excelentes conexiones, curiosamente, hasta con el Grupo Clarín, al que patrocina (el gobierno no lo blanquea, pero por el envoltorio de la trayectoria. Se lo asocia a los momentos estelares del menemismo).
Podrán negarlo, pero el inmenso abogado supo patrocinar encuentros memorables. En el departamento funcional de Callao al 1900. Entre De Vido, en representación del gobierno, y los exponentes calificados del Grupo Clarín. Las prolongaciones amables continuaron en las fraternales visitas de Magnetto y Rendo, líderes de Clarín, al Primer Caballero de Olivos. Al que Rendo llamaba, aún, «El Presi». No era para hablar de las pedanterías de la comunicación. En la agenda figuraba siempre Cablevisión-Multicanal. Pero sobre todo salía la frutilla más preciada. Telecom. Alcances de la componenda que podía terminar en asociación.
Pero Kirchner, en su reconocida voracidad, quería quedarse, según nuestras fuentes, también con las acciones de Clarín.
Si esta divulgación no lo afecta en demasía, si la mediación del Cardenal De Vido continúa, a través de canales (casi) secretos, tal vez Kirchner pueda conformarse, para consagrar el armisticio, con la aceituna del Canal 13.

Oberdán Rocamora
para JorgeAsísDigital

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