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El video guionado

Pagni, Eskenazi, YPF, La Nación.

Oberdan Rocamora - 19 de octubre 2009

Artículos Nacionales

El vidoe guionadoescribe Oberdán Rocamora
Redactor Estrella, especial
para JorgeAsísDigital

Las consecuencias del video guionado son promisoriamente escandalosas.
Brotan las aclaraciones, justamente donde quien explica -en general- pierde.
Brotan las solicitadas, las contrarréplicas que intentan aclarar las aguas turbias.
Para ajustarnos a la miniserie, las empresas involucradas, en el conflicto, son dos.
La Nación e YPF.
La segunda es «mega avisadora» de la primera.

Fue precisamente en La Nación donde, en identificados artículos de Carlos Pagni, el «redactor estrella», se deslizaron fuertes críticas, relativas a «la argentinización de YPF».
En la última réplica, sin ir más lejos publicada hoy, en La Nación, Pagni suple la palabra «argentinización». Para insistir con «kirchnerización».

Embocadores y Embocados

Alude -el video- a la acción de los misteriosos empresarios borroneados. En adelante, son Los Embocadores. Necesitados de instalar informaciones valiosas. Datos con valor arbitrario de mercado. Contactan entonces a Fabián Falco. Es al primero que embocan.
Los Embocadores le muestran a Falco un curioso menú a la carta. Contiene el surtido de tres periodistas, posiblemente utilizables para la operación.
Con fondo sinfónico, los cartelones indican que el periodista elegido es Carlos Pagni. El Embocado principal. El objetivo.

Desfilan las imágenes de las notas suscriptas por la víctima.
Pronto se la ve, a la víctima, ya embocada. Reunido con «los empresarios» sin rostro fílmico. Los Embocadores le tendieron la cama.
En la estelar irrupción, en un bar, Pagni quiere llevar, a los falsarios, a entrevistarse con Julio Saguier. Trátase del hombre fuerte del diario que les supo pertenecer, en tiempos peores, a los subalternizados Mitre. Sobrevivientes que disfrutan, según Gargantas, con la historia. Igual que detectados redactores.
Como los falsarios utilizan pretextos para no ir, Pagni se levanta. Parte, enojado. Porque lo «dan de baja», como les dijo, antes del mutis por el foro.

– Esta expresiva acción, Rocamora, basta para legitimarlo a Pagni. Para liberarlo de cualquier sospecha -baja línea el Defensor. Es solidariamente corporativo.
– Nada hacía Pagni por su cuenta -agrega- porque se reportaba a la superioridad. O sea, a Julio Saguier.

En adelante, la sutileza del dilema lo emboca también a Saguier. Porque Julio se encontraba dispuesto, en apariencia, a recibir -con «riesgo cero»-, a los Embocadores. Los que llegarían al sexto piso, de la mano de Pagni. Para surtirlo de información indecorosa. Elaborada al vacío. Sobre «los Eskenazi». Los accionistas argentinos de YPF. El «mega avisador».

Barbas

El video guionado continua con las barbas del otro embocado secundario. Es el que recibe. Romero es colaborador de Pagni, en la gestación de la newsletter semanal.
Los falsarios le cuentan a Romero -para que lo registre con claridad la filmación oculta-, de lo conformes que están, con los textos compuestos por Pagni.
Ante alguna pregunta sobre Pagni, su jefe, Romero emite una frase circunstancial. Pero lo importante es que el embocado de barbas cobra. Recibe el sobre. Con «la plata», suministrada por El Embocador.

– Nada significativamente demostrativo, Rocamora -certifica El Defensor, siempre solidariamente corporativo-. Porque Romero suele cobrar la newsletter semanal. A los cientos de inscriptos.
El Defensor se refiere al documento, con información calificada, pero con interpretación superior, que suele enviarse por e-mail. Donde Romero escribe «con la línea que le baja Pagni». «Desde cualquier parte del mundo».

Desperdicio

Al divulgarse por la Televisión Pública, el video guionado asiste a su propio desperdicio. Atenta contra la posibilidad del análisis ilusoriamente objetivo.
Se exhibe entero en «6 en el 7 a las 8».
Es el divertimento parakirchnerista que conduce la señora María Olivan. Es de las discípulas más aventajadas de Jorge Lanata.
Mantiene Oliván, como panelistas, dos severas reliquias de colección.
Orlando Barone, el septuagenario extrañamente adolescente. Y Sandra Russo, la flor de Quilmes que adhiere, aún, a las contratapas de la Secretaría de Estado de Página 12.

La difusión, en el canal ultraoficial, emerge como el exceso que cambia el juego. La pelota pasa para el otro arco. El efecto es más gravitante que el propio video. La demostración que el gobierno está detrás de la jugada. Para los observadores más distraídos, era una producción derivada del ocio perverso de los servicios de inteligencia (Aunque los que cuentan con información saben que nunca, desde 25 de Mayo, iba a operarse. Al menos, desde la estructura consolidada que maneja la Casa, hasta la eternidad. Hay que mirar, en todo caso, hacia otro productor. Independiente, acaso).

Lunes

La miniserie contiene meritorios actores secundarios. Embocados como Falco o Romero.
O indirectamente aludidos, como Saguier. O innecesariamente salpicados, como la señora diputada Pinky. O los embocadores, los empresarios truchos.
Pero cuenta -la miniserie- con dos actores fundamentales. Es para una superproducción nacional, con los equivalentes locales a De Niro y Pacino. Juntos.
Son Carlos Pagni, de La Nación, que admirablemente, lo banca.

Y Sebastián Eskenazi. El conductor, en la práctica, de YPF.

Exhibía Pagni la magnífica capacidad para la ironía. Al referirse, como consecuencia de alguna camorra previa, a Sebastián Eskenazi, como el «especialista en mercados regulados».
Solía Pagni reiterar la sentencia. En la habitual columna de los lunes, en el diario. O en Cuadro de Situación, el informe privado que se edita también los lunes. La atribuía a Brufau. Es el español que preside Repsol-YPF.

Envidias

Para concluir la primera parte de la miniserie (que tal vez nunca continúe), puede asegurarse que ambos, Pagni y Eskenazi, mantienen puntos generacionales en común.
Son dos cuarentones estrictamente envidiados.
Unificados, acaso sin saberlo, por el sentimiento negativo de la envidia. La que generan en otros.
Cada uno en su campo respectivo, registraron, en los dos últimos años, una evolución profesional extraordinariamente irritante. Demasiado éxito en medio de tanto fracaso.

Al pasar, del entusiasmo positivamente artesanal de Ámbito Financiero, hacia la solemnidad de mármol de La Nación, Pagni creció, ostensiblemente, en prestigio. Renovó la agenda.
Se oficializó como un referente del «establecimiento». Para perfeccionarse en los detalles de terminación del propio producto elaborado. Capitalizado por la excelente información. Enriquecida por la sólida formación intelectual.
Se le multiplicaron las disertaciones privadas. Se le intensificaba, sistemáticamente, la envidia.
Entre las claves del comportamiento de su escritura, pueden rastrearse nunca menos de cuatro o cinco enemigos poderosos. En condiciones para invertir en la producción del video semejante.
«En pantalla gigante y cinemascope», como se decía en el barrio. O en Mar del Plata. La ciudad desde donde también le brotan rencores.

Al hacerse cargo, «los Eskenazi», Enrique padre y Sebastián hijo, del porcentaje considerable de YPF, las responsabilidades de Sebastián también se multiplicaron. Como la proyección empresarial.

Hasta el acceso alucinante, Sebastián manejaba los destinos de cuatro importantes bancos provinciales.
San Juan, Entre Ríos, Santa Fe. Sobre todo el indeleble Banco de Santa Cruz. El pecado básico, que le incentivaba el enigma. La discreción del banquero colaboraba ineludiblemente con la sospecha.
En adelante, entre la canallada del ámbito financiero, del empresario, del periodístico, costaba encontrar alguien que, a Sebastián, lo valorara por sus atributos. Que lo reconociera. Al menos que, por tanta envidia, no lo minimizaran. A la mera condición de emblema del «capitalismo de amigos».
De pronto, las décadas de actividad, a los Eskenazi, no les servía para nada.
Porque se los reducía a  la condición de ser amigos de Kirchner.
O «Palos blancos», como suele denominarse a los testaferros.

Cuestionado, envidiado, subestimado, Sebastián igual decidía avanzar. Sin responder críticas. Ni siquiera las críticas punzantes de Pagni.

Después del YouTube, transcurre el turno de las aclaraciones.
Pagni la produjo el sábado, sobre el «video agraviante». Entre los mármoles de papel de La Nación.
YPF respondió el domingo, con la frialdad expresiva de la solicitada. «Todo tiene un límite», se lee. Mientras retrucan las críticas de Pagni. Catalogadas como «falsas». Inspiradas, supuestamente, en la versión de los embocadores.
Pagni y Eskenazi -o sea YPF-, presentaron demandas.
En adelante la investigación, sobre el video guionado, y sus circunstancias, se encuentra en el ámbito de la justicia. Pero también, por suerte, del Portal.

Oberdán Rocamora
para JorgeAsísDigital

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