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Los caminos de la vida

LA GRAN TERGIVERSACIÓN (II): Kirchner ya se imagina candidato, en el 2011, contra Cobos y Macri.

Oberdan Rocamora - 25 de agosto 2009

Miniseries

Los caminos de la vidaescribe Oberdán Rocamora
Redactor Estrella, especial
para JorgeAsísDigital

«Los candidatos, en el 2011, vamos a ser tres», dijo Kirchner, según la Garganta irreprochable. «Cobos, Macri y yo», agregó.
A esta altura, Kirchner descuenta que Reutemann abandona, con algún pretexto innecesariamente original, el amague de la postulación.
En el último tramo de su locuacidad, Reutemann aludió, justamente, a las retaguardias pudendas. «Que se metan la candidatura en el centro del c…», dijo. En pleno desborde, desde algún lugar indescifrable. Algunos lo ubican por España. Otros, en el campito de Llambi Campbell.
Maravillosos misterios que reserva la telefonía celular.

La vulgaridad oral muestra, al menos, que Reutemann no supo contener la situación trivialmente más doméstica. Con Roxana Latorre. Es la senadora que supo ser, más que su vocera, su propia voz.
La dama -Latorre-, creció, por los caminos de la vida política, gracias a Reutemann.
Durante casi una década, ella hizo el trabajo parlamentario para ambos. Y le fue lo suficientemente leal. Como para no merecer, en la primera (¿equivocación?) de cambio, que Reutemann, en un rapto de escasa caballerosidad, la arrojara a la hoguera del agravio.
O la desairaran, con pudorosas exhibiciones de «ascos» televisivos, desplegados, por ejemplo, por Germano, el diputado electo.
El grotesco perfectamente podía culminar con la degradación domiciliaria que impulsó Castells. En el escrache contra La Borocotó de Rosario. A los gritos, con micrófonos y cámaras.
Los caminos de la vida, justo a Reutemann, lo llevaron hacia el barranco.
Aún puede evitar la caída. Recuperarse. Lo merece.

Cobos y Macri

Los otros dos, Cobos y Macri, para Kirchner, registran mayor entidad.
El primero -Cobos- es indiscutible.
La providencialidad de aquel «no positivismo» atenúa el rigor del fracaso de La Concertación. El artificio del que Cobos, El Escogido (por Kirchner), se sirvió para secundar a La Elegida (por idem).

El segundo, Macri, representa el encanto del enigma.
Torello, improvisado como operador de la Línea Newman, aseguraba ayer, según otra Garganta, que «Mauricio, invariablemente, va por la presidencia».
«Es una decisión», confirma.

Quien necesita la inmediata postulación presidencial de Macri, para aclarar su panorama, es De Narváez, el Caudillo Popular. En virtud de pactos preexistentes.
Resta averiguar si el lanzamiento eventual de Macri es otra consecuencia de la borrada, previsiblemente próxima, del desbordado Reutemann.

«Si otra vez se vuelve a quedar el Lole, Macri se impone como una alternativa interesante», sintetiza otra Garganta. Más analítica que informativa. Garganta estudiosa del mosaico de franquicias desestructuradas del peronismo.

Acontece que el PROperonismo, o la Unión PRO, contiene -en la práctica- más candidatos que militantes.
El núcleo duro aún lo conforma Macri con De Narváez. Junto a Solá, el Tercero Incluido, hasta hoy el único lanzado.
Con una audacia estremecedora, Solá canta, en el truco, para presidente. Desde Luján, con la intencionalidad de erigirse, al menos, como vice. En principio de Reutemann (si es que no se borra).
Aunque, si el Tercero Incluido -Solá- acelera a fondo, a lo mejor, hasta se le da. Beneficios de cabalgar sobre la nada, en el vacío. De ser alguien, con alguna legitimidad en el desierto.

Romances

La movida presidencial de Macri retarda, supuestamente, la concreción carnal del Romance del Cleto y del Francisco. El altar del consenso, que aguarda para consagrar el entendimiento del Cleto (Cobos) con el Francisco (De Narváez).
Salvo que Macri se integre en el «menage a trois». Y decida respaldar la fórmula que contenga a los dos apasionados. El mendocino y el colombiano. Y que Macri busque, como en el tango Confesión, sin caída, «quedarse a un lado». E insistir con los otros cuatro años en el artificio autónomo de la ciudad. Para algarabía, presupuestariamente compartida, del Nicky -o sea Caputo-, y del Angelo.
Es -el Angelo- el Calcaterra que se enoja, aún, cuando se le dice, sin mayor inocencia, el «calcaterro».
Pero que se sepa. El Portal se juega: Calcaterra no es el «calcaterro» de nadie.

Si la movida presidencial de Macri prosigue, así como retarda la pasión del romance (del Cleto y del Francisco), se acelera, en cambio, la pugna interna por la sucesión municipal. En el artificio institucionalmente autónomo de Buenos Aires.
Va a resultar difícil, en la capital, resistirse al fulgor carismático de la figura superadora de Rodríguez Larreta. Es el Galán Maduro que alucina a las féminas, eróticamente renovadoras, del PRO.
Pero es imposible resaltar los atributos irreparables de Rodríguez Larreta sin menoscabar el prestigio intelectual de la otra postulante. La hoy lateralizada señora Gabriela Michetti, que fuera vice jefa de gobierno.
La dama -Michetti- se encuentra encerrada en el laberinto del largo paréntesis. Castigada por sus visiones imaginarias de la ética y la ejemplar transparencia. De todos modos, la pausa demencial aún no la sofoca. Por la excesiva generosidad del sacrificio inmolatorio, Michetti debe esperar el inicio activo de una diputación standard, en el amontonamiento popular de la democracia.
Mientras tanto, trasciende, entre los prohombres ejecutivos del PRO, la jocosa satisfacción por habérsela sacado, al menos transitoriamente, a la Gabriela, de encima.

La ingratitud

Conste que Kirchner no lo considera a Scioli. El pobre se quedó afuera del triángulo.
El aletargado Líder de la Línea Aire y Sol persiste, inquietantemente, en el medio. Entre dos fuegos cruzados. Apuntado por Kirchner, que no soporta el menor gesto de independencia. O de diferenciación. Como la fotografía aquella con Biolcatti, la «unidad de medida del rencor». O los comentarios desaprobatorios de Scioli, a propósito de la confrontación con Clarín.
Pero Scioli está apuntado, también, por aquellos que no lo perdonan por no haber saltado oportunamente antes. Por haber sido tan erróneamente leal a Kirchner.
Entonces Scioli, el primer airesolista, siente que «los caminos de la vida no son como esperaba». Ni como creía. Ni como imaginaba. Hoy busca, con un grave sentido de la desorientación, su lugar en el mundo. Mientras tanto, se blinda con los minigobernadores, se aferra a Balestrini y transpira por conciliar la utopía de pagar los sueldos.
Scioli pasa, según Gargantas, de la desorientación a la amargura. Cuando registra el maltrato inmerecido de Kirchner. Sobre todo cuando le cuentan lo que Kirchner, instalado al frente de la mesa ratona, le dice, sin reparos, a cualquiera. En cualquier lugar.
Que si perdió, en Buenos Aires, aquel 28 de junio, fue por culpa de Scioli.
Reitera: por la mala gestión de Scioli.

«La ingratitud es peor que la alcahuetería». Lo decía el poeta Julián Centeya. Perfectamente podría afirmarlo también Scioli. Arrepentido, tal vez, el Gobernador, por tantas sobreactuaciones de lealtad. Que le sirvieron, apenas, para inmolarse.
Sin embargo, como corresponde a un auténtico líder de la Línea Aire y Sol, Scioli tiene que ir siempre para adelante. Por «los caminos de la vida», inmerso en la ideología del vitalismo. Con esperanzas y fe, aunque el horizonte, implacablemente, de pronto, se le colme de sombras. Hasta abreviarse. Y deba rascar los fondos de olla para pagar los sueldos, con fe y con esperanzas, sin mirar nunca para atrás, como hizo siempre, hasta en su periplo deportivo, siempre para adelante.

Oberdán Rocamora
para JorgeAsísDigital

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