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Profesionales y amateurs

LA NOCHE DEL KIRCHNERISMO (II): Las testimoniales. Ingeniosidad táctica. Sepultura estratégica.

Oberdan Rocamora - 22 de mayo 2009

Miniseries

Profesionales y amateursescribe Oberdán Rocamora
Redactor Estrella, especial
para JorgeAsísDigital

«Crece mucho el voto bronca en Lanús. El kirchnerismo ahí pierde. En Avellaneda, hasta hoy, empata. En Quilmes, el Barba Gutiérrez defraudó tanto como Díaz Pérez en Lanús. Pero igual van a ganar. En La Matanza, José C. Paz, Malvinas, Esteban Echeverría, Ituzaingo, Tres de Febrero, gana el kirchnerismo por humillación. O por afano. No hay que tomar la palabra afano, Rocamora, en sentido literal» confirma la Garganta erudita del peronismo.
Cuesta detenerla, a la Garganta sabia, cuando se lanza a enumerar:
«En Ezeiza también ganan holgadamente. Si los Granados ganaron con Menem, con Duhalde, van a ganar también con Kirchner. Pronto con Reutemann. Sin grandes dificultades, ganan en el Tigre, Massa mantiene el territorio. Como Amiero, en San Fernando».
Sin embargo, en San Miguel, Rico los va a sorprender. Aunque, para la Garganta, Kirchner acertó al desairarlo.
«Rico adentro, a Kirchner no le servía».
Aquí acierta Kirchner porque, al correr a los disidentes por izquierda, los recorta por derecha.

De acuerdo a la interpretación, los que se equivocaron, por no haberlo sumado a Rico, fueron los disidentes del peronismo. Asociados a los pulcramente venerables del PRO.
Mostraron que los repentinos humanistas son sensiblemente tiernos. Ideales adversarios para jugar al truco.
«A Kirchner hay que hacerle un homenaje. Sólo a partir de sus errores se puede hacer, de un amateur como De Narváez, un jefe político», continúa.

A criterio de la poderosa Garganta, en la próxima elección de junio, confrontan los profesionales de la política con los amateurs. Los entusiastas que aún escuchan las recetas consagratorias de Jaime Durán Barba, el ideólogo que supo destacarse por decirle a Mauricio Macri lo que necesita escuchar.
Los amateurs confían, con fundamentos explicablemente sólidos, aunque tal vez en exceso, en el hartazgo sociocultural que produce el kircherismo. Y la «política» en general.

En este caso, al rechazarlo a Rico, como a Patti, los venerables amateurs del PRO robustecen, de manera indirecta, el objetivo, inútilmente ganador, de Kirchner.
Los «profesionales» de la política saben proporcionar tabletas de oxígeno a las formaciones antagónicas. Resultan ampliamente funcionales. Porque los «recortan». Restan votos al adversario principal. Sobre todo cuando este es «amateur», y se traga la totalidad de los amagues.
Lo asombroso es que Kirchner, aún en la plenitud de su debacle, marca la agenda.

Rico y Patti

La derecha, en la Argentina, estimula culpas por no ser izquierda.
Al diabolizarlos, a Rico y a Patti, el kirchnerismo los manipula. Al instalar sobre ambos el rechazo mediáticamente cultural. Los induce a participar en otros amontonamientos.
Desde la mazmorra de Marcos Paz, Patti encuentra un lugar entre las turbulencias del duhaldismo alternativo, el que impetuosamente encarna Basile.
Después de peregrinar entre los rebotes, Rico lo encuentra entre los desperdigados sin rumbo. Los que responden al más desconcertante de los Rodríguez Saa.
En la práctica, los antagónicos Rico y Patti hoy sirven para «recortar» los votos del adversario preocupante. Al que los kirchneristas, meritoriamente, construyeron. Y que puede vencerlos. Aunque les marquen la agenda.
Los elegidos del PRO. Junto a la pátina peronista de los disidentes que fueron aceptados. Porque a algunos, torpemente, los reprobaron. Bolilla negra para los duhaldistas experimentados, que emergieron como amantes de lunes. A los que sienten que no pueden mostrar. Los conocedores, precisamente, del paño electoral en la provincia.

Garantes

El PRO, por ahora, es una fuerza meramente metropolitana. Hoy consigue prolongarse en la provincia. Aunque pierda, triunfa. Sin embargo el PRO puede proyectarse, y disponer de alcance nacional, si es que logra -para Consultora Oximoron- acordar con los sectores abundantemente racionales del peronismo. Los que contemplan, prioritariamente, hacia Santa Fe.
Hacia Reutemann, porque «es del palo». Más que Mauricio Macri.
Conste que son los mismos sectores racionales del peronismo los que garantizan, en el fondo, la permanencia, en el poder, de los Kirchner.
Lo suele afirmar, según nuestras fuentes, Carlos Corach, en consonancia -tal vez no casual- con Eduardo Duhalde:
«El peronismo banca a sus presidentes. Nunca los va a dejar caer. Es garantía de estabilidad».
Salvo, claro está, que los Kirchner generen alguna otra sorpresa. Derivada del componente irracionalmente patológico de los sujetos. De uno en especial. El varoncito.

Ambiciones

La formación del «PROperonismo», a pesar del marco geográficamente acotado, contiene, no obstante, cuatro dirigentes con desmesuradas ambiciones protagónicas.
Dos son potenciales presidenciables. Mauricio Macri y Felipe Solá. En ese orden.
Dos son potenciales «gobernadorables» de la provincia de Buenos Aires.
Francisco De Narváez, el Caudillo Popular, y Jorge Macri, alias El Primo.
Para irritación eventual de De Narváez, según nuestras fuentes, Jorge decidió dejar de ser, exclusivamente, El Primo. Para ser directamente, en adelante, Jorge Macri.
Ampliaremos.

«Testimoniales»

Las candidaturas plebiscitarias (mal llamadas testimoniales) nacieron por culpa indirecta de Eduardo Duhalde. Como consecuencia de las «selectas grabaciones». De las transcripciones textuales de sus diálogos telefónicos. Junto a los gráficos de contactos, complementaron las indagaciones de inteligencia.
Entre los «partes», brotaba que la mayoría de los minigobernadores del conurbano hablaban pecaminosamente con Duhalde. Tendían ciertas líneas de entendimiento.

Entonces Kirchner debía evitar la traición que se anunciaba. Los minigobernadores, los profesionales, planteaban la persistente fórmula del doble juego. Le sacaban las obras y glucolines de campaña, mientras estimulaban, bajo cuerda, la estructuración de listas improvisadas, que aportarían sufragios hacia la dupla. La que conforman De Narváez con Solá. Entrevero que Kirchner, políticamente, aún se lo factura a Duhalde.
Ante la carencia de estrategia, la táctica siempre resulta útil para salir del paso. Aunque agrave, después, la magnitud del dilema.
Las minigobernaciones del conurbano no pueden, siquiera arriesgarse, a perder la mayoría en los respectivos concejos. El que los pierde, en el distrito pierde de verdad. Entonces tienen que esmerarse en la victoria. Las que compensan, especialmente en el llamado «segundo cordón», las derrotas catastróficas que se aguardan en distritos como San Isidro o Pilar. Con resultados equiparables a los de la Capital.

Final con «Voto bronca»

El artificio de las candidaturas plebiscitarias resultó una ingeniosidad táctica, para una sepultura estratégica. Fue una manera de sembrar la certeza del «voto bronca». La reacción visceral del ciudadano de todos los cordones, que se llena de enconos. Porque no hace falta recurrir a los informes de Consultora Oximoron, para creer que el kirchnerismo, los toma, a los ciudadanos, en el fondo, por b…
Fue una medida eficaz, en definitiva, para «contener la tropa». La que a Kirchner se le desperdigaba. Y para mantener, aparte, el control de la iniciativa. Resultó providencial para retener a los inflamados minigobernadores. Para comprometerlos en el riesgo colectivo de la derrota, que en vísperas de la noche que lo acecha, Kirchner desea, en todo caso, compartir.

«Están terceros en Tandil. Pero peor están en Mar del Plata», continúa la Garganta inalterable.
A pesar que Pulti, el minigobernador, vaya, tras haberse resistido, como «testimonial». Más que a Scioli, Kirchner se lo debe agradecer a Aldrey Iglesias, alias El Gallego, el verdadero hombre fuerte de la ciudad de belleza tan desperdiciada. Es dueño de hoteles, canales y radios, sobre todo del diario La Capital.
«Y ni hablar, Rocamora, de la paliza que le espera al kirchnerismo en Bahía Blanca».
Donde Bretenstein, el minigobernador, no aceptó ir como testimonial. Pero al contrario de Pulti, al minigobernador lo acompaña, según nuestras fuentes, la mediología del lugar.
«En Derqui, hasta hoy, empatan. En Chascomús salen terceros. Pero compensan en Berazategui, Florencio Varela. Con Mussi y Pereyra golean», sigue la Garganta, interminablemente, para dilatar el punto del final.

Oberdán Rocamora
para JorgeAsísDigital

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