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Bandolerismo de Estado

Salpicar a Macri para diluir culpas de Kirchner.

Carolina Mantegari - 21 de enero 2008

Artículos Nacionales

Bandolerismo de Estadopor Carolina Mantegari
para JorgeAsísDigital

El Bandolerismo de Estado sustenta la ideología del Decreto 1851.
La significación, altamente agraviante, del texto jurídico, derivó en el primer hallazgo del año de Oberdán Rocamora. Para el Portal JorgeAsísDigital.
El Decreto de referencia fue firmado, el 5 de diciembre, por el Presidente Real. Convalidado, a través de la culposa expresividad del silencio, por la Presidente Delegada.
Refrendado, con la invalorable rúbrica, por la Hermana Alicia.
Y por Alberto Fernández, el atormentado sonetista post romántico.
Y publicado, en el manipulable Boletín Oficial, el 31 de diciembre.

En síntesis, el Decreto asegura la explotación del juego, en el hipódromo de Palermo, por los próximos 25 años, merecidamente, para el señor Cristóbal López.
Trátase del empresario del comisario. De La Casa.
Don Cristóbal López es, en materia de deslizamientos, lo más parecido a un socio. Para alguien, como Kirchner, incapacitado para tener socios.

Falsa corresponsabilidad

En textos posteriormente alusivos a la venalidad del Decreto 1851, puede percibirse, sin mayor estupor, el intento indirecto, de reposados editorialistas, de atenuar la responsabilidad del Presidente Kirchner. A los efectos de instalar, de manera funcional, el preventivo auxilio de la responsabilidad compartida. Cuestión de colocar, en el balde fecal, también a Mauricio Macri. Alcalde -recién estrenado- de Buenos Aires.

Complicidad de muchos, consuelo de cándidos.
Los articulistas, objetivamente movilizados, prefieren mostrarse ecuánimes. Se anotan en el vodevil de criticarlo a Kirchner. Pero, por las dudas, acaso para que el irascible Kirchner no se enoje, deciden enlodar, políticamente, a Macri.

Cronología

Sin intenciones de generar argumentos para una defensa innecesaria, se impone, aquí, clarificar las reglas (del negocio) del juego.
Ante todo, Kirchner firmó el Decreto 1851 el 5 de diciembre. Cinco días antes que Macri asumiera como alcalde. Está limpito, al menos, por una cuestión básica de inocencia cronológica.
Significa que los comentaristas desorientados deben asumir, frontalmente, que es Kirchner, con irreprochable exclusividad, el máximo merecedor del pase incesante de las facturas. Aunque les pese.

La pasión obscena por la impunidad se traduce, en el caso del Decreto, en una exhibición de poderío que devalúa, hasta degradarlos, a los decorativos organismos de control.
Y agrede, hasta minimizarla, la propia identidad conceptual de la complaciente dirigencia opositora. Donde sólo parece anexarse la señora Carrió, hasta aquí. En el riesgoso camino de la virilidad política.

La Novia Ausente

Entonces la acción de prorrogar, hasta el difuso 2032, y para beneficio del señor Cristóbal López, la explotación apacible de las tres mil máquinas tragamonedas de Palermo (con el compromiso compulsivo de aumentarlas a 4500), es directa corresponsabilidad del Presidente Real. Y de la Presidente Delegada.
Aunque la dama coloque, para la fotografía, el rostro compungido del vals «La Novia Ausente».

Por lo tanto, trasladar mecánicamente la corresponsabilidad a Macri, es una forma, muy poco elegante, de diluir el acto sumario del Bandolerismo de Estado.
Una sospechosa precipitación de la voluntad.
Porque se le reprocha a Macri, a sólo cuarenta días de haber asumido el descontrol de la ciudad, lo que nunca, con algún rigor, se les reprochó a los antecesores.
En especial a Anibal Ibarra, el mártir de Cerro Corá.

El eterno Fiscal Ibarra supo solidificar su alianza con Kirchner, a partir de la compartida cosmovisión progresista de las redituables tragaperras.
Y Jorge Telerman, el de la autocrítica tardía, por su kunderesca frivolidad.
A Telerman, pobre, de nada le valió haber remitido, sin escalas, hacia las oficinas de Balcarce, aquellos maletines, mensualmente morales, que procedían del barco.

Logia del Newman

Para el Portal, que inició la ola incontenible de la divulgación, no se puede condenar, al menos todavía, la carencia de una reacción de Macri.
La reacción que podría, según nuestras fuentes, producirse. En cualquier momento. Hay que esperarlo. El muchacho merece una simple batería de confianza.
Aunque el socio adherido a Cristóbal López, el señor Federico Achaval, sea un viejo amigo de Macri. Un miembro activo de la Logia Lautaro del Newman.

Pero es insuficiente, el lazo afectivo, para culpabilizar al alcalde.
Aunque el señor Achaval haya sido, inclusive, según nuestras fuentes, un sostén espiritualmente financiero del auspicioso PRO(yecto político) de Macri.

Por si no bastara, según Gargantas académicas, se habría registrado, a propósito de la venalidad de referencia, un relevante intercambio filosófico entre dos pensadores de la logia del Newman. Intelectuales que influyen, ostensiblemente, en la (falta de) ideología del PRO. Cuentan las incuestionables Gargantas que el señor Nicolás Caputo, enrolado en el existencialismo, le habría dicho al señor Torello, que está más cerca de los lacanianos:
«Por la que puso, Achaval no puede pedir que Mauricio se trague semejante sapo».

Carolina Mantegari
permitida la reproducción, sin citación de fuente.

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