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La Proeza de Tristán

Para Picca, Tristán conjuga "La hiper del Alfonso, El dispendio del Sultán, El mamarrachismo del Chupete y La Omerta del Cabezón".

Carolina Mantegari - 23 de agosto 2007

Artículos Nacionales

La proeza de Tristanescribe Carolina Mantegari

Con prolífica aceleración, la estrella reflexiva del Portal, Martiniano Picca Benedictini, presentó, en ceremonia íntima, su flamante opus ensayístico, titulado «La Proeza de Tristán».
Cientista político, oriundo de La Toscana, afincado en Buenos Aires, 53 años. Picca despunta como el estudioso más obsesivamente innovador de la restauración democrática.
A través de «La Proeza de Tristán», Picca puede sobrepasar la repercusión obtenida con aquel opus fundacional, titulado «Ladris, testas y canutos».
Sin embargo, resulta improbable que pueda generar, con Proeza, la expectativa alcanzada por «Copulaciones tardías».
Trátase del opus que Picca mantiene aún inédito, oculto en una caja de seguridad.
Por lo que trascendió, en «Copulaciones tardías», Picca demuestra científicamente que los altos funcionarios de la restauración, en su abrumadora mayoría, comenzaron a copular tarde. Desde ministros hacia arriba, descubrieron, para Picca, sus capacidades amatorias a partir del ejercicio del poder. En semejante demora reside, para el pensador de La Toscana, la clave de la postergación nacional, y el mito del fracaso del proyecto estratégico de país.
Abunda, el cientista, en innumerables casos específicos de los poderosos tardíamente erotizados. Se remontan, en su documentada indagación, desde 1983 al 2006.

Las «Lizes»

En cambio, en La Proeza de Tristán, Picca prefiere abordar el ocaso del «tristanismo». Es la instancia política vigente, que, para el pensador, agoniza.
Un enfoque desfachatadamente desgarrador, inspirado en el punto de partida de una asociación clásica del Presidente, con Tristán, un prodigioso actor secundario.
En otro plano liminar, Picca obtiene inigualables picos de trasgresión cuando se refiere, en un dislate político-conyugal, a la sucesora de Tristán.
Ocurre que Picca concibe, a la esposa de Tristán, como «una expresiva combinación de Lizes». Se cita textual, «de Liz Taylor y Liz Fassi Lavalle».

Madurez expresiva

En la incuestionable plenitud de su pensamiento, con Proeza, Picca acaricia la culminación de su obra más madura. Se demora en la síntesis superadora que propone, en su agonía, el gobierno del personaje de referencia. El de Tristán. Indaga entonces sobre insuperables marcas históricas, las que denomina «proezas». Conjugadas en una suerte de «conjuntez», que desborda los escandalosos esquemas conocidos en fracasos anteriores.
Al acumularse, las proezas confirman, en compendio, un simultáneo resultado estremecedor.
Para la aguda interpretación de Picca se asiste, con el ocaso declinante de Tristán, a la combinada superación «de la hiper del Alfonso», que signara aquel primer período de la recuperación democrática.
Según Picca, la «hiper del Alfonso» aún se encuentra latente. Aunque contenida, represivamente, en los supermercados, por «los grupos de tareas» que responden a «Morenito». La sensación creciente de anunciada «hiper» contenida se perfecciona, a su criterio, con la segunda marca que doblega Tristán.
En la proeza de superar, extraordinariamente, la instancia calificada como «El dispendioso ciclo del Sultán». Un reprochable estilo que signó, a su juicio, para el inconciente colectivamente mediático, el segundo período de la instauración democrática.
Para el criterio de Picca, «Tristán reduce al Sultán, en materia de chorreo, a la categoría de carterista del colectivo 60».
Y se abnega, para certificar su tesis, en detallados «chorreos estructurales», que impregnan, con la exhibición de las disipaciones, el epílogo de la gestión que mantuvo «relegadas ambiciones transformadoras».
Sin embargo Picca marca los sucesivos registros que instauran, como imbatible, a su entrañable Tristán. Consiste en la superación de «El mamarrachismo del Chupete». Instancia severa que signara, según su inspiración demoledora, aquellos años transicionales, «difusamente progresistas de la Alianza». Que consagraron, desde la hiperactiva «canallada de la izquierda», la todavía vigente «cultura del ladri-leninismo». Tipología que se profundiza en la continuidad del «montonerismo de escritorio», que rige en la etapa que sucumbe irreparablemente.

Fuera de comercio

A los efectos de completar la zaga de su gesta, Picca señala que Tristán, en su proeza, representa, por último, la superación de «La Omerta del Cabezón». Que anticipa la continuidad de los escriturados «Capos del conurbano». Los que signaron, a entender de nuestro ensayista, los meses previos de la irrupción triunfal de Tristán. Para concluir con que aquellos «Capos del inventario» paulatinamente resistieron, y sin mayores reparos, el abrupto cambio de Jefe de Familia.
De «El Cabezón» pasaron los Capos, sin vacilaciones, según Picca, a obedecer a Tristán.
En definitiva, una obra cumbre de madurez reflexiva del Picca, donde se abordan las sucesiones institucionalmente seriales, que engloban la síntesis que se constituye -asevera- en hazaña. Porque multiplica la acumulación de decepciones generacionales. Al conjugarse, en el declive superador de Tristán, La Hiper del Alfonso, El dispendio del Sultán, El Mamarrachismo del Chupete, y La Omerta del Cabezón.
Edición de autor, selectivamente numerada. Fuera de comercio.

Carolina Mantegari
cmantegari@jorgeasisdigital.com
para JorgeAsisDigital.com

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