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Entelequias Opositoras

Desde la Rue des Eaux, de Passy, Macri viene a enfrentar las indecisiones de la calle Alsina.

Osiris Alonso DAmomio - 16 de julio 2007

Artículos Nacionales

Entelequias opositoras por Osiris Alonso D’Amomio,
especial para JorgeAsisDigital

I.- Nostalgia de la Rue des Eaux

De las confortables conveniencias de la Rue des Eaux, en París, Mauricio Macri pasa a las inconveniencias ansiolíticas que lo aguardan en Alsina al 1300, en Buenos Aires.
Sede universal del Compromiso para el Cambio. Aquí Macri debe asumir el rol involuntario que le atribuyó la sociedad. Ser protagonista del fenómeno que el Portal, sin mayor originalidad, califica como la «macri-dependencia».

Al haberse convertido, probablemente a su pesar, en la figura más representativa de la entelequia conocida como «la oposición», a Macri lo aguarda un conglomerado de dirigentes. Interesados, en general, en la clarificación de las indefiniciones que pueden dilatarse, a lo sumo, durante dos semanas más. A lo sumo, tres.

Para colmo, al descascararse intensamente el simulacro gestionario de Kirchner, es hacia la entelequia opositora donde confluyen las miradas de los analistas de los medios de comunicación. Los cuales, para proporcionar mayor gravedad al descascaramiento, abandonan, paulatinamente, el estado de complacencia que signó, hasta aquí, los primeros, y probablemente últimos, cuatro años de kirchnerismo.
La utopía de alcanzar una segunda vuelta confronta, en la periferia, con la realidad de la fragmentación irremediable. Y tal vez hasta con los propios objetivos del nostalgioso viajero. Quien se encuentra, acaso, bastante más interesado en construir una convivencia racional con Kirchner, que en planificar, en definitiva, el desplazamiento de la hegemonía de cartón.

Estética kirchnerista

El regreso de Macri coincide, por si no bastara, con la furtiva semana del lanzamiento del conyugalismo electoral.
En efecto, la señora Cristina, en el teatro clásico de La Plata, protagonizará otro inimaginable show, donde es de esperar que vuelva a cometer el dislate de dirigirse al marido y tratarlo de usted. Posiblemente el acto teatral sea menos ridículo que el acto académico ofrecido el jueves pasado, en San Juan, durante la clausura impostada del Congreso de Filosofía.
Previsiblemente colmado de figurones necesitados de constar en actas, el acto del jueves se impone como otra parada emblemática de la estética kirchnerista.
«Donde es importante, ante todo, que el otro perciba que uno está», nos confía un agobiado político justicialista, espiritualmente reconfortado, con la tarjeta de invitación asegurada. Aunque se mofe, clandestinamente, de los conyugues.

Quirófano

Por su parte Macri, en el centro del quirófano, no tiene otra alternativa que olvidarse de aquella escalinata de piedra gris que lo llevaba hacia la Rue de Passy.
Debe entregarse, en Alsina, a las febriles ceremonias de las operaciones.
Como preocupación sustantiva, según nuestras fuentes, emerge López Murphy.
Trátase del aliado natural que espera la confirmación del apoyo que se le resiste. El asunto encierra la paradoja de una trampa tendida en un laberinto.
Los iniciados en macrismo básico nos confirman que Macri no lo apoya porque «López Murphy no mide».
Mientras tanto, los pacientes allegados al máximo referente de Recrear sostienen, en cambio, que «López Murphy no mide porque Macri no lo apoya», y lo deja, por lo tanto, en actitud de desaire.
Es el reflejo fiel de la parábola del escritor inédito. Al que las editoriales no le publican porque no es conocido. Sin embargo es un desconocido porque las editoriales no lo publican.

Lo cierto es que López Murphy, con un talante inmejorable continúa, inalterablemente, su campaña. Y con un fuerte contenido mediático que suele desbordar, según nuestras fuentes, a Macri. Hasta excederlo. Explicablemente, le disgusta a Macri que López Murphy le instale, por ejemplo, potenciales candidaturas desde los diarios.
Es el caso de la impertinente candidatura de Asís, para la gobernación de Buenos Aires. Apuesta que le altera, a Macri, el tenor de las alianzas aún irresueltas, como con el caudillo popular Pancho De Narváez. Pero sobre todo con Blumberg, el invalorable referente social al que hoy, por una prescindible frivolidad, los oportunistas frágiles hacen cola para distanciarse.
Aparte, la promoción del polémico escritor proporciona una tensa expectativa entre la abulia de sus planteles, las que se detallarán en un despacho próximo, caracterizado por el sentido lúdico del personaje de referencia.

Lavagna, Carrió, Romero Feris

Descartada oficialmente, o de la boca para afuera, la desperdiciada postulación presidencial, en adelante Macri debiera resignarse a convalidar, de algún modo, la irreparable candidatura de López Murphy. Es, en definitiva, quien completa el plantel de los pretendientes instalados. Junto a la opacidad alfonsinizada de Lavagna, el peronista preferido de los radicales. Con el testimonialismo autorreferencial de la señora Carrió. Y nunca hay que dejar afuera al destapado Romero Feris, que es portador de un mensaje eficientista que prende en las barriadas de Palermo Chico.
Mientras tanto Lavagna se reduce, con la soberbia excelsa del ser que se cree superior, embelesado por su presunta ejemplaridad. Y la señora Carrió, con el reconocido mérito de la insistencia, dista de apaciguar su conmovedora pasión por el fracaso.
Después de haber generado la pecaminosa derrota de Telerman, la señora Carrió, con su rostro rocoso, suele entusiasmarse con la patológica sobrevaloración de sus posibilidades electorales, que la instalan en la frontera perdonable del ridículo.

Osiris Alonso D’Amomio

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