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Cápsulas de DHEA

Kirchner necesita que los represores sean inmortales. En su peor momento, el cura Von Wernich acude en su auxilio.

Osiris Alonso DAmomio - 11 de julio 2007

Artículos Nacionales

capsulasdedhea.jpgescribe Osiris Alonso D’Amomio
especial para JorgeAsísDigital

«… hormona esteroide, producida por
las glándulas suprarrenales…
Por sus potenciales y múltiples propiedades la DHEA es conocida
como la fuente de la juventud».
Alberto Everardo Julio Cormillot

«Tienes que estar despierto,
General, despierto».
Pablo Neruda

«Es indefendible Von Wernich», nos asegura un cura, tristemente conciente.
Se lo ve dolorido, desgarrado en la firmeza de su vocación. Golpeado ante la imagen altiva del cura, en el tribunal.
Envuelta en los datos abyectos de la tragedia, la sotana ofende, hasta la irritación, a cualquier cristiano.
«Se pavoneaba en los centros de tortura. Se pasó de rosca. Se jactaba de su amistad con Camps. Se compró sus causas. Más allá del rezo, nada se puede intentar, para evitarle el calvario».

La postal de la tragedia, con su arrojo de amianto, la completa la señora Pando. Ella se postula, para defenderlo, al cura librado a su merced. Abandonado, a la mala de Dios.

Servicio sacerdotal

Sin embargo, las atrocidades imprescriptibles, atribuidas al Padre Von Wernich, acuden, en la actualidad, al servicio sacerdotal, políticamente redituable, del gobierno.
La sucesión de abyecciones sirven, aunque de manera indirecta, para atenuar la catastrófica fotografía del convaleciente oficialismo.
La fotografía presenta la misericordia de un gobierno de náufragos. Cercado por la caravana de derrotas y de escándalos. Un gobierno que se desgasta entre los despropósitos energéticos, anticipadamente cantados por la irresponsable falta de previsión, emblema inerte de la ineptitud. Y por la sucesión trivial de las más grotescas corruptelas que instigan la comicidad de los locutores matinales.
La trascendencia de las «ceremonias explícitas de corrupción», marca el epílogo letal de la impunidad. Placidez a la que se habían, los chiquilines, habituado.
Ahora, a partir del paulatino abandono de la complacencia cómplice, los medios de comunicación se disponen, saludablemente, a asumir la obligación profesional de informar.
Informar, hoy, es objetivamente demoler.

Invocaciones e imposturas

«Contá, así no te torturan más, contá», declara un testigo que le decía, hace treinta años, Von Wernich. En la escenografía patética del centro de detención.
Aquellas antiguas invocaciones del cura llegan providencialmente. Sin conseguir, por acumulación de descensos registrados, el efecto conmoción.
Con la exhibición pasiva del calvario espiritual, Von Wernich irrumpe, aquí, para auxiliar al gobierno en su declinación.
En su impostura más notable, Kirchner prefiere ser catalogado como progresista y justiciero.
La última impostura, exteriormente honorable, que le queda.
Ideal para mantener, en la esfera de las adhesiones, a los traficantes del humanitarismo. Los que también reciben el irreparable asedio de la banalización.
Por lo tanto, la degradación de Von Wernich le resulta de gran utilidad.
A pesar de la montonera de grotescos que ilustra la instancia del Descascaramiento. Con episodios expresionistas que agreden la inteligencia media del ciudadano. El que debiera resignarse, en definitiva, a aceptar la tanguera condición de gil. Por pagar, por ejemplo, sus impuestos, y no alcanzar la algarabía de esquivarlos. Por estar obligadamente inhabilitado para participar de la fiesta orgiástica del dinero negro. Fajos de billetes encanutados. Ladrillos encintados por el Banco Central, encontrados en las simbólicas proximidades de un retrete.

La Tragedia y el Grotesco

La tragedia del pasado surge en auxilio del grotesco del presente.
Para que se mantengan vigentes los códigos de funcionamiento, los Kirchner necesitan, en la práctica, que los militares represores adquieran el maleficio de la inmortalidad. Con el agregado, horriblemente pintoresco, del cura juzgado por seres terrenales. Entregado al infierno en la tierra, por su fantástica colección de pecados.
En adelante, los sexagenarios, acaso los septuagenarios detenidos deben ser sometidos a las formas más creativas para combatir el envejecimiento. Con el objetivo frontal de retardar el ritual alterable de la muerte. Y garantizar la presencia del dolor en las primeras planas. Para atenuar los efectos de los escandaletes crecientes, producidos por la dispendiosa circulación del dinero negro.

Dinero negro

La incontenible invención del dinero negro suele desvelar la contabilidad de los identificados empresarios. Sin ir más lejos, los ubicados empresarios de la construcción. Son los que más supieron ajustarse, con el pretexto de trabajar, a la metodología vigente. Vinculados, en general, a los escatológicos desbordes cometeriles de la obra pública. Base del keynesianismo electoral, promotora del más glorioso Sistema Recaudatorio de Acumulación.
Diestros para cumplir con los inapelables retornos, los sagaces empresarios debieron esmerarse en la producción del dinero negro. Los menos imaginativos, para satisfacer coyunturalmente al rigor de sus contadores, recurrieron a la facilidad infantil de las facturas truchas. Con el riesgo de transformarse en víctimas de semejante mecanismo de chiquilines. Hasta disponerse, compulsivamente, a las molestias que puede ocasionarles el juez López Bizcayart.

DHEA

Para combatir el irreparable envejecimiento de los represores utilitarios, podría recurrirse, según nuestras fuentes, al suministro cotidiano de 75 miligramos diarios de DHEA, en cápsulas.
Trátase de la revolucionaria Dehidroepiandrosterona. Una hormona natural producida por las glándulas suprarrenales a partir del colesterol, exitosamente utilizada por quienes se encuentran a la vanguardia de la lucha desigual contra la edad.
Aplicándoles 75 miligramos diarios de DHEA a los septuagenarios presos, puede garantizarse el mantenimiento del espectáculo, políticamente redituable, de la degradación y la tragedia. Por otros quince años, como hipótesis de mínima.
Para sostener ideológicamente los pretextos que permitan, aún, considerar progresista, al gobierno que se descascara hasta desmoronarse. Y que logra el milagro de atenuar las maldades que se le asignaban al menemismo, el que pasará a la historia, comparativamente, como un ejemplo de transparencia.

Cambio de consigna

La clásica consigna filosófica, el «roban pero hacen», es superada, durante la declinación del kirchnerismo. A pesar de la catastrófica inmovilidad de su administración.
El concepto debiera ser modificado. Elevarse, en adelante, como «roban pero castigan».
Un argumento de resignada eficacia para sostener, desde el naufragio ilusorio del progresismo, las líneas fundacionales del gobierno que se volvió, en la materia, paradójicamente, indefendible.
Indefendible como el propio Padre Von Wernich, que acude, aunque en otro nivel, con las culpas de su calvario, y a su pesar, para socorrerlos. Aportarles tubos de oxígeno moral. Igual que tantos represores detenidos que deben ser sometidos al combate contra el implacable envejecimiento. Merced al recetario del Portal, que incluye invariables cápsulas de DHEA. A disposición, en cualquier Farmacity.

Osiris Alonso D’Amomio
para JorgeAsisDigital

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