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CLUB DE LOS 500

JorgeAsisDigital, 11/04/2006. Testimonio de Vanguardia.

Jorge Asis - 11 de abril 2006

Artículos Nacionales

Club de los 500A los efectos de prevenirlo sobre próximas investigaciones indeseables,
el Presidente debiera ser cauteloso con anuncios inflados de sobreprecios.

Cárcel del barrio de San Martín, Córdoba, Pabellón 6, once de la noche del 20 de agosto de 1976.
Desde la ventanita de su celda, el joven Gerardo Luís Ferreira ve cómo dos militares se llevan a Ricardo Daniel Tramontini. Esposado, con las manos atrás, los ojos vendados.
Pocos días después Ferreira lee, en La voz del Interior, que Tramontini murió en un enfrentamiento. En apariencia, otros guerrilleros del ERP habían intentado rescatarlo.
Pero todos los presos del Pabellón 6 pensaron que a Tramontini, simplemente, lo habían fusilado.

Sin embargo, blanqueado, Gerardo Luís Ferreira logró sobrevivir.
Para disponerse a completar una notable epopeya. Una utopía para cualquier preso.
Más de dos décadas después, aquel preso político trataba de enriquecerse, justamente, con la construcción de cárceles.
Y tres décadas después, para ser precisos en el 2006, Gerardo Luís Ferreira aprovecha para cotizar aquellos años en prisión, con tantos aspectos vagamente heroicos de su pasado.
Hasta convertirse, acaso, aunque aún sea un desconocido, en el máximo ejemplo del empresario kirchnerista.
Con mayores atributos, por supuesto, que Marcelo Mindlin.
Ferreira construye la parábola del ex combatiente que progresa, cuando algunos viejos compañeros con esperanzas en la victoria final, como por ejemplo Zannini, alcanzaron las ceremonias intactas del poder.
Y gracias, sobre todo, al discrecional dispendio del fervoroso keynesianismo electoral.
Ferreira es el dueño de Electroingeniería. Una empresa, hasta hace aalgo más que un lustro, bastante menos que mediana, piadosamente pequeña, que se dedicaba en Córdoba a la confección de tableros eléctricos.
Pero hoy, a fuerza de licitaciones del comisario, Electroingeniería es sindicada como animadora principal del Club de los 500.

HONORES Y RENCORES

Trátase del Club más elitista del keynesianismo orgiástico.
Club de privilegiados que pueden anotarse en la majestuosidad artesanal del tendido de líneas eléctricas de 500 kilovoltios.
Altísima tensión, al amparo del Plan Federal de Transporte de 500 KV.
Un club que integra, el agrandado Gerardo Ferreira, junto a tradicionales pesos fuertes, seres de probada adicción al presupuesto.
Inquilinos adaptables de los más dispersos devenires institucionales.
Algunos titulares de diversos grupos, como el que encabeza, con su delicadeza proverbial, Aldo Roggio. Junto, por supuesto, al sonoro Grupo Cartellone. Y de ningún modo podía faltar en el elitismo IESCA, o mejor, Franco Macri, con su killer sustancial, el signore Calcaterra, que tendrá su espacio proximamente asegurado, y no exclusivamente por sus pintorescas andanzas junto al León Bizco, alias Clarence.
En el Club, infaltablemente, se encuentra Techint, el Grupo dueño de la república. Aunque se extraña aún al otro Rocca.
Y Esuco, la empresa orientada por Wagner, alias El Alemán.
El Alemán Wagner preside la Cámara Argentina de la Construcción, aunque sabe que desde alguna esfera del poder sueña con soplarlo.
Algunos dicen que Wagner arrastra viejos recelos del sur, con El Resucitado, quien incluso habría intentado algún movimiento para derrocarlo.
Para colocar en su reemplazo, vaya adivinanza, a Ferreira.
Las elecciones son en junio. Sin embargo los wagnerianos sostienen que el ascendente Ferreira tropieza con cuestiones reglamentarias.
Ocurre que la ofensiva eventual contra Wagner oculta, en realidad, una ofensiva en preparación, contra De Vido. En todo caso, tendrá que ser con el aval de Kirchner.
En el fondo, como se conocen, rigurosamente conciente cada uno de la pequeñez espiritual del otro, ahí arriba casi todos se detestan. Tienen sobradas razones para, al menos, desconfiarse. Para preguntarse, por ejemplo, quién habla.
¿Quién es el cretino que utiliza como Garganta Profunda el JorgeAsísDigital?

LA IMPORTANCIA DE SER FERREIRA

Sin embargo, en materia de líneas de 500 KV, tanto el Gran Techint Royal, como el Roggio del orgullo fucsia, junto al políticamente utilizable Macri Padre, en principio se corrieron. Como solventes carteleros que aguardan su oportunidad.
Como viejos pescadores de aguas profundas. Saben por donde viene la bonanza del mar.
Ocurre que nadie mojó más, en el privado Club de los 500, que la empresa agrandada de aquel ex presidiario que leía El Combatiente de Cazes Camarero, y enriquecido hoy con celeridad.
Algunos rencorosos sostienen, acaso para desacreditarlo, que Ferreira corre, entre las licitaciones, con excesivo viento de cola, favorablemente gubernamental.
Y con un pulmotor oficial de repuesto. Por el honor generacional del infortunado Tramontini.

La cuestión que, a través de Intesar, Ferreira firmó ya dos valiosos contratos COM.
Es decir que asumió la «construcción, operación y mantenimiento», de una obra de infraestructura eléctrica, el tendido de 350 kilómetros, Línea de Extra Alta Tensión, desde el villorio de Pomona, Río Negro, donde se encuentra la Estación Transformadora de Choele Choel, hasta Puerto Madryn, en Chubut.
El tendido costó la irrisoria suma de 340 millones de pesos, con una tercera parte financiada por Aluar. Casi un millón de pesos por kilómetro.

Lo que es la suerte y los antecedentes empresariales, la importancia de llamarse Ferreira.
Acaba de ganar también, siempre a través de Intesar, y la empresa madre, Electroingeniería, el tramo de 540 kilómetros de tendido de línea de 500 KV, que va desde la Estación Transformadora de Puerto Madryn, Chubut, hasta la estación transformadora a construirse en Pico Truncado, Tierra Santa de la Cruz.
Una delicia de 580 millones de pesos. Aquí cuesta algo más de un millón de pesos el kilómetro.
Téngase en cuenta que estas obras de infraestructura admiten desdoblamientos licitatorios.
Es decir, por inquietante decisión del Consejo Federal de Energía, se llama a otra licitación más para el aprovisionamiento de los materiales.
Ya que se requieren 1085 torres, pitos, con su respectiva morcetería, serpentinas, toneladas de aceros y aluminios, enchufes, papel picado, aisladores, cables y matracas.
En fin, cantidades de otros materiales que aportan relevantes patriotas que suelen dejar probablemente poco menos de un «diego».
Claro que en coloridas calcomanías para distintos marcos poéticos de almanaque, de adornos de patio con parras, de decoración de despedida de soltero.
Meras derivaciones de la angustia por la idea del retorno, que tanto solía atormentar a Nietzsche.

LA PERIFERIA DE LA PATRIA

En realidad, como contó un autorizado pajarito, el desdoblamiento licitatorio sirve para que distintos empresarios puedan mojar, democráticamente, la medialuna, en la taza sin fondo del negocio inagotable. Aunque también la dispersión participativa suele disolver la responsabilidad del constructor.
Sucede que algún proveedor, ante el surgimiento de cualquier irregularidad, puede culpar al mal aprovisionamiento del otro aportador de materiales.
De todos modos, son poéticos aprovisionamientos que sirven para unir, con orgullo, a la «periferia de la patria». Palabras de De Vido.
«La Patagonia deja de ser el patio trasero». Así supo denominarlo, en su oportunidad, el gobernador Das Neves, ante el espiritualmente sensibilizado ministro De Vido.
Fuertemente impregnado por la materia ideológica del patagonismo fundamentalista.

Si la suerte continua beneficiándolo, Ferreira podrá tal vez emitir otros significativos aportes patrióticos. Y quedarse, por ejemplo, con los 920 kilómetros que se preparan en la Linea Yaciretá. Un circuito que toca Corrientes y Misiones, ala altura de San Isidro.
Podrá entonces De Vido susurrar su entusiasmo con otra «periferia de la patria». Y con la bicoca de 1050 millones de dólares.

Las presentes sublimaciones, energéticamente administrativas, forman parte de los 4750 kilómetros de cablerío de 500 KV, que cuestan,apenas, 5696 millones de pesos.
Y que fueron anuncios específicos del señor presidente Kirchner. Efectuados con ligerísima irresponsabilidad. Con una tendenciosa pasión por obtener el acatamiento pasivo del semejante.
Sin embargo Kirchner supo utilizar, para aquellos desprendimientos lingüísticos, el Auditorio Cemento del Salón Blanco. El Desangradero, como diría el escritor Federico Moreira, donde el boceto de estadista acostumbra emitir, al mejor estilo Cicerón, sus tradicionales catilinarias.
Lo anunció también el 1 de marzo, de frente a la tradicional abulia de una Asamblea Legislativa, caracterizada por los placeres incultos de la autodegradación.
Por una extraña noción de carencia de respeto legislativo hacía si mismos. Y, salvo ciertas excepciones, hacia quienes representan.
Y por una falta de rigor conceptual que suele instigarlos a entregarse a las bondades plácidas de la desinformación.

Hay que evitarle papelones al Presidente

Una de dos. El Presidente sabe de lo que habla. Y por lo tanto le falta el respeto a los legisladores y a la ciudadanía.
O el Presidente no tiene la menor idea de lo que habla. Y en su afán por anunciar, lo incitan a esgrimir inconvenientes desatinos.
Y lo arriesgan, por falta de elementales cuidados primarios, a convertirlo en mero cómplice.
O casi peor, en protagonista principal del catastrófico escenario de presumible corrupción.
El que debiera ser, en todo caso, inmediatamente investigado.
Debe cuidarse entonces que el Presidente no se deslice en su inclinación natural hacia las patinadas inconducentes.

Porque pagar más de un millón de pesos, por cada uno de los kilómetros de tendido de 500 KV, o sea el equivalente de más de 300 mil dólares, es de una venalidad justificable, apenas, por la apuesta sigilosamente descarada hacia el silencio de la impunidad.
Porque, según nuestras investigaciones, deseablemente infundadas, incluso con un veinte por ciento de ganancia asegurada para el empresario responsable, jamás, un kilómetro de línea de 500 KV, puede costar más de 180 mil dólares.
Por lo tanto, desde los más de 300 mil dólares, el kilómetro de línea de 500 KV, que avala el Presidente. A los 180 mil dólares el kilómetro, que cuesta, según investigación de JorgeAsísDigital, hay una diferencia de 120 mil dólares por kilómetro.
Y en 4700 kilómetros anunciados, en el Auditorio Cemento del Salón Blanco de Las Catilinarias, y ante la irrelevancia del Congreso Abúlico, nos encontramos, de sopetón, con un número enternecedoramente atemorizable.

De acuerdo a esta línea de interpretación, los responsables del desborde presidencial deben buscarse entre los cruzados del Consejo Federal de Energía Eléctrica.
Los impulsores del Plan Federal para Transporte de 500 KV, y del festival de licitaciones de aprovisionamientos que tornan compleja la cadena de responsabilidad.
Y que admiten ciertos logaritmos de fantasías, descartados por el rigor de nuestra investigación. Fantasías que hablan, incluso, de severos raptos cometeriles, necesariamente indemostrables, de un Sietemecino y Medio.
Y de los cálculos que el Portal no se hace cargo. Aunque cumple con la básica obligación de informar a los miles de visitantes que ingresan cotidianamente confiados.
Porque sólo un dos y medio, del sietemecino y medio, dicen que queda para la perrada.
Y que se registra entonces un Juan Cincotta que sube, hacia la gloria inmaculada de sublimes destinos celestiales.
Al Suscripto no le consta ni le extraña.

Acaso el nivel de responsabilidad por las barbaridades implícitas de las anunciaciones presidenciales deba situarse en la falta del memo, con la advertencia explicativa, del señor subsecretario de Energía, Bautista Marcheschi.
Trátase de un titán del tecnicismo. Un ídolo del consenso que no vacila en presentarse, con una audacia arrolladora, en el cv del site oficial, como Doctor en Integración Latinoamericana.
O en el señor Secretario de Energía, Daniel Cameron, un pingüino profesional tan irascible, que no tuvo paciencia para diplomarse, hasta hoy, como Doctor en Integración Latinoamericana.
O sobre todo la responsabilidad le corresponde al superministro De Vido.
Aunque, en la plenitud ocupacional del poder público, De Vido exhiba la fortaleza envidiable del orgullo que le arranca colosales lagrimones, por incorporar energía, en miles de disipadas obras públicas hacia las periferias de la patria.

En próximas entregas, se tratarán los motivos impredecibles del encarecimiento.

Claro que continuará. Buena Pascua.

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